renovarse o morir. El dilema de Microsoft

¿Se acuerdan de la escena en la película “Jurassic Park” donde varias personas muertas de terror encerradas en un coche esperaban a que un dinosaurio pasara de largo?. Inquietante y terrorífico. Esto es lo que me ha venido a la cabeza tras repasar la biografía de Steve Ballmer, CEO o jefazo máximo de Microsoft. Ballmer, arquetipo del ejecutivo agresivo americano, histriónico y exacerbado, ha anunciado que dejará el mando de la nave durante el próximo año, en el que se buscará su sucesor.
La noticia ha convulsionado el mundillo tecnológico y anima el mercado, a la espera de que en el último trimestre del año se anuncien y presenten novedades que prometen dar mucho que hablar. Vista la trayectoria de Ballmer y la dictadura que impuso en Microsoft durante sus trece años de mandato, no me quiero ni imaginar el proceso de selección, aunque bien es cierto que Bill Gates va a abandonar sus tareas filantrópicas durante un tiempo para poner orden en su casa. Son bien conocidas las tácticas del CEO de Microsoft instaurando la excelencia en su empresa a cambio de implantar el terror. Los equipos con peor valoración a nivel técnico sabían siempre que se les enseñaría la puerta de salida.

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Microsoft es un dinosaurio de la tecnología. Durante la última década (que muchos llaman su “década perdida”) ha conseguido aumentar sus ingresos e incluso duplicar sus beneficios, pero ha dejado de ser la referencia tecnológica que Bil Gates dejó en la cumbre cuando decidió dedicarse a otras cosas. Como muestra, su valor en bolsa, que sigue siendo el mismo que hace trece años, mientras que otros gigantes tecnológicos como Apple o Google han aumentado exponencialmente su valor.
¿El motivo?, el giro del mercado hacia el consumo, el usuario final. Microsoft sigue siendo a duras penas una de las referencias en el mercado para empresas, pero este mercado está muy maduro y no va a aumentar. Windows, a pesar del dudoso éxito de Windows8, y Office son y serán un auténtico diamante en bruto, pero son productos maduros. Además, sus otras incursiones en productos para la nube e incluso software empresarial han funcionado bien. Pero si uno escucha con atención, aún puede oírse la voz de Steve Jobs hablando de la era post-PC, esa de la que muchos no quieren ni oír hablar.
El mercado del PC languidece y tanto Google como Apple han conseguido hacer que el usuario final gaste dinero, y el modelo, de momento, funciona como un tiro. Y Microsoft ha llegado tarde y mal a este mercado. Y no es por una cuestión de inversión en I+D, ya que gasta casi tres veces lo que Apple en buscar nuevos productos y tecnologías.
Sería injusto, eso sí, no hablar de aciertos como Xbox, uno de los productos estrella de la compañía que supuso uno de los primeros dispositivos físicos fabricados por Microsoft, o la compra de Skype, el auténtico rey de la voz por IP. Pero Microsoft llegó tarde al mundo del MP3 (Zune), al de los buscadores (Bing), al de los navegadores (hay gente que dice que Internet Explorer solo sirve para descargarse el Chrome o el Firefox) y, sobre todo, al de la telefonía móvil, con Windows Phone con una cuota de mercado irrisoria (aunque, eso sí, con un buen producto). Y como guinda del pastel, el desastre de la tableta Surface, que le ha costado 900 millones de dólares a la compañía.
Steve Ballmer sería un buen directivo para una empresa estable y poco dinámica, pero no ha sido un buen guía para una empresa como Microsoft. Vale la pena echar un vistazo a todos sus memorables patinazos y faltas de respeto a su competencia. Desde decir que el Iphone no triunfaría hasta dudar del éxito de un sistema operativo como Android. Sin olvidarnos de sus desagradables intervenciones donde jaleaba a la audiencia como si estuviera en un partido de fútbol. Es por ello que tras el anuncio de su dimisión, las acciones de la empresa subieron un 10%, lo que increíblemente le ha supuesto casi 500 millones de euros gracias a sus acciones. ¿Por qué no se habrá ido antes?
Y para todos aquellos que sufráis stress post-vacacional, un tema para poneros las pilas. Fuego y fuerza pura. La salvaje Etta James y su “I just want make love to you…” . Salvaje al estilo Ballmer.

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Relojes, Apple e inversores solidarios

Parece ser que ahora sí. Es el momento. Dentro de la nueva e inteligente estrategia de los gigantes tecnológicos de introducir la tecnología en cualquier elemento que usemos en nuestro día a día, que ya Google ha adoptado con sus gafas, el siguiente dispositivo que va a pasar a ser “I” o sea, conectado a Internet, va a ser el reloj de pulsera que todos nos ponemos por la mañana cada día (yo me lo quito para dormir) y que el viernes por la tarde dejamos (por lo menos en mi caso) para abstraernos en ese auténtico oasis de felicidad en el que se han convertido los fines de semana.

Apple necesita remontar, necesita otro Iphone, otro Ipad, otro dispositivo que le ponga de nuevo en el “top” de lo deseado e innovador. Y que además sea muy rentable. Escalable es la palabra de moda ahora, que significa que se puedan hacer muchos, vender muchos y con mucha rentabilidad. Como ya muchos analistas y cualquiera de ustedes habrá pensado, el negocio de los televisores en el que muchos pensaban que la marca de la manzana iba a invertir, está muy maduro, y se cambia de tele cada mucho tiempo, con lo que no parece un negocio ahora mismo que ayude a romper el mercado tecnológico, sobre todo a nivel de resultados económicos.

Se especula con que el Iwatch (o como se llame) está en marcha, e incluso se afirma que ya hay un equipo de más de 100 personas trabajando en todo el ciclo de vida del relojito de la marca que diseña en San Francisco (pero que ensambla, como todos, en China). Igual tarda un poco en presentarse, pero parece que llegará. No va a ser el primero. Ni siquiera el segundo. Aunque hay que reconocer que si una cosa hace bien la marca que creó Steve Jobs ya hace mucho tiempo, es coger una idea o producto que está en el mercado, transformarlo, hacerlo mejor y convertirlo en revolucionario.

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Llevo ya mucho tiempo queriendo escribir acerca de ese maravilloso concepto que es el crowdfunding, que es un método por el que cualquiera de ustedes puede colaborar para hacer realidad un proyecto o desarrollar un producto de manera individual y solidaria. Es algo así como convertirse en inversor por un día y ayudar a que alguien con un proyecto de cualquier tipo que sea de tu agrado, se lleve a cabo.

La plataforma Kickstarter es una web que Times incluyó como uno de los mejores inventos del 2010, con gente como Jack Dorsey, fundador de Twitter detrás, y que permite apoyar y desarrollar proyectos de casi cualquier tipo. Eso sí, tiene que cumplir ciertas condiciones. El proyecto está publicado y abierto siempre, y hay que poner una fecha límite. Si no se consigue lo que se pide inicialmente en ese plazo, el proyecto no se lleva a cabo. Y Kickstarter no va a devolver nada. ¿Qué se había pensado?

A pesar de todo, y contra lo que usted pueda pensar a priori, el porcentaje de proyectos que salen adelante es moderadamente optimista, cerca de un 44% con más de 200 millones de dólares en más de 20.000 proyectos. Y hay uno de ellos del que últimamente todo el mundo habla.  El proyecto de reloj inteligente Pebble. Este proyecto consiguió que más de 60.000 inversores aportaran cerca de 10 millones de dólares. No dejan de sorprenderme las cifras que se manejan en tecnología.

El Pebble por fin está disponible, y se están sirviendo los primeros pedidos de las 260.000 unidades que se reservaron. Quizás haya sido un problema el aluvión de ventas y reservas que se hicieron, y por eso se ha tardado en fabricar más de la cuenta, pero es un caso de éxito cimentado en la premisa sobre la que se construyó Internet, la comunicación y colaboración de todos los integrantes de la red.

Antes de concluir voy a satisfacer la duda que ahora mismo tendrá. Pero ¿algo ganará Kickstarter, no? Efectivamente, alrededor del 5% de lo recaudado, más cerca de otro 5% que se lleva Amazon por hacerse cargo de los ingresos y colaboraciones. Un negocio redondo. Pero no se quede con esta imagen. Quédese con que la gente participa, colabora y apoya el espíritu emprendedor y a la gente con iniciativa y con buenos proyectos. Casi siempre.

Y para terminar, ya que hemos empezado hablando de relojes, vamos a terminar con una muy buena canción del Coldplay antiguo, de esos buenos temas que Chris Martin escribía aporreando su piano antes de convertirse en un producto más bien repelente aunque, hay que reconocerlo, con  mucho talento. Disfrute de “clocks”.

todos contra la manzana

Esta semana ha sido la WWDC o lo que es lo mismo, la conferencia para desarrolladores de Apple. Lo que tiene de importante esta reunión, vamos al grano, es que la marca de la manzana da pistas sobre lo que va a venir en cuestión de aplicaciones y software en los próximos meses. El resultado de la conferencia es similar al de las anteriores. Se han presentado buenas evoluciones, incluyendo los sistemas operativos para dispositivos móviles y ordenadores, además de una aproximación al servicio de radio o música a demanda como Spotify y similares.

El motivo del post de esta semana no es el resultado de la conferencia o reunión, sino reflexionar acerca del tratamiento de la información que se le da al gigante de la tecnología. Con datos objetivos encima de la mesa, el enfoque que da esta empresa a sus productos, presentaciones, marketing (es ejemplar como la Applestore cierra durante las conferencias) e imagen de producto sigue siendo de primer nivel. Si no es perfecto, está cerca. Me causa cierta estupefacción ver cómo tras cada uno de estos eventos, salen los fanáticos pro y anti Apple de turno y se enzarzan en todo tipo de medios, redes sociales, foros, blogs y demás en discusiones acerca de si la presentación ha sido fantástica o un engaño más. Pocas estrategias de marca proporcionan semejante resonancia a todos los niveles.

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En relación a este tipo de comportamientos, me gustaría destacar como en numerosos medios salió publicado a media columna como se iba a prohibir la venta de terminales antiguos de Apple en EEUU como resultado del famoso (y ya aburrido) culebrón de las patentes estadounidenses. Esto sirvió a mucha gente para hablar de que era una noticia terrible para la empresa estadounidense. La realidad es que a partir de  la sentencia, hay 60 días para la apelación y cuando la sentencia sea firme , algunos terminales antiguos de Apple como el Iphone 4 y algunos modelos de Ipad antiguos, no se van a poder vender por la operadora AT&T. Convendría recordar, que aunque es verdad que el Iphone o Ipad antiguos tienen cierta importancia en las ventas de Apple, en pocos meses, con la segura aparición de la nueva versión de estos dispositivos, los modelos antiguos pasarán a mejor vida y dejarán de venderse.

La noticia real es, pues, que, para una operadora, algunos dispositivos antiguos pueden dejar de venderse, aunque lo normal es que dejen de venderse antes (cuando se presente la próxima versión, en unos 4 meses).

Dentro de la exitosa (por las ventas realizadas) estrategia de Apple de permitir a sus usuarios actualizar sus terminales de 1-2-3 años con la última versión del sistema operativo IOS, Apple es la única marca que se permite el lujo de vender terminales antiguos, a un precio menor eso sí,  para la gente que no se puede permitir el lujo de comprarse el teléfono o tableta más nueva.  Y eso tiene mucho mérito. Mérito por permitir actualizarse a un dispositivo “antiguo” y mérito por convencer a alguien para que se lo compre.

Otra historia  sería si yo me compraría un terminal antiguo aunque tuviera la última versión casi completa de IOS. Probablemente no. Pero me disgusta la actitud de cierta gente cebada con la marca de Cupertino hasta puntos a veces hilarantes. Hay críticas que tienen su parte de razón, pero criticar que no inventen la rueda cada seis meses me parece algo surrealista. No se puede inventar un Iphone o Ipad cada seis meses.

No, no soy un fan boy de Apple. Sobre el papel, como ingeniero que soy y con el paso de los años, no creo en que una tecnología sea mejor que otra para un usuario final. Creo en el uso que cada persona va a dar a su dispositivo. Lo de enzarzarse en discusiones acerca de si es mejor Android o Windows Phone o IOS o cualquier otro me parece una pérdida de tiempo. Y hablando de dispositivos, lo mismo. Una cosa son las especificaciones técnica de cada producto, y ahí sí que podemos decir que hay productos superiores …en especificaciones. Pero cada concepto tiene sus características y el que mejor se adapta a tu día a día dependerá de lo que te puedes gastar, lo que quieres hacer con tu teléfono, la facilidad, el diseño de la interfaz gráfica, etc…. Para mi madre, por ejemplo, no hay mejor teléfono que un Nokia antiguo con Symbian ni mejor ordenador que su tableta Ipad 2. ¿Son los mejores dispositivos? Para ella, sí. Para mí no. Todo depende de para qué quiera utilizarlo.

Y para terminar, como cada semana, y dado el ambiente hostil que se respira en la red, una canción oscura, preciosa, áspera. Axl Rose cuando aún valía la pena escucharlo. Guns’n’Roses y su “civil war”.

La realidad tecnológica de la pyme española

Como cada año, Fundetec, que es la fundación que se encarga de promover las tecnologías de la información en España, acaba de presentar su informe Epyme, el cual habla de la adopción de la tecnología en la empresa española. El informe es bastante clarificador, y muestra de primera mano, muchas conclusiones interesantes. Se confirma, sobre todo, la enorme brecha digital que nos separa de nuestros vecinos europeos (los desarrollados claro) y, lo que es más preocupante, la brecha interna entre las grandes empresas y el resto de los mortales, es decir, las pequeñas y medianas empresas. Muy interesante la entrevista en Cope3d al respecto.

Como emprendedor y parte de una microempresa, es muchas veces frustrante el oír en numerosos círculos sociales a gente hablar con desprecio del empresario de turno. El rol siempre es el de dueño de una megaempresa que domina el mercado y hace el mal a diestro y siniestro.  Por partes. Y con datos. Existen aproximadamente 3.200.000 empresas en España de las que más de 3.050.000 corresponden a microempresas como la mía. Como la suya. Estas empresas suponen el 26% de la masa salarial en España. La brecha digital afecta sobremanera a este tipo de empresas. Las grandes empresas españolas (4.923) según el último censo, tienen sistemas informáticos muy buenos, actualizados y a la altura de su competencia europea. Son habitualmente productos de gigantes tecnológicos que la mayoría conocemos, como SAP o Microsoft. El problema somos el resto.

Independientemente de la falta de “cultura” o base tecnológica de la que adolece la mayoría de población en nuestro país, que requiere medidas a todos los niveles para solucionar o impulsar el conocimiento a nivel tecnológico, el problema en muchas ocasiones, por qué no decirlo, es la falta de asesoramiento y de oferta de producto que se encuentran muchas de estas empresas. Es habitual que en mucha microempresa, el prescriptor, o sea el que te “ayuda” para elegir solución tecnológica o proveedor, sea el asesor de turno o el banco. Tremendo. Alguien posiblemente con menos conocimientos informáticos que la propia empresa, se encarga de aconsejar a quien debes de elegir (el fantasma de los sobres cerrados llenos de dinero sobrevuela siempre este tipo de consejos).

Independientemente de la falta de la figura a nivel de asesoría, que es un papel que deberían de tomar administraciones públicas, sectores y fabricantes TIC a partes iguales, el principal problemas con el que se encuentra la Pyme es la oferta. Muchas consultoras grandes, cuyo volumen de negocio ha disminuido considerablemente, se han puesto como objetivo el mercado de la Pyme. Venden producto preparado para empresas grandes con mucho márketing y con el prestigio que les otorga su marca. El negocio de la pyme en España para la gente que lo conocemos, difiere bastante del de la empresa grande. Este tipo de paquetes no sirven para la pyme. Son rígidos, estrictos, poco flexibles, no adaptados, etc… Son muy buenos productos, pero no son productos para el segmento al que se les está orientando.

Necesitamos software (programas, aplicaciones, soluciones, etc…) específico para pequeñas y medianas empresas. Software a precio asequible, alejado de los cientos de miles de euros de los productos pensados para grandes empresas. Y sobre todo, pensado para la flexibilidad y la rapidez del día a día de la empresa española. Pensados para nuestro funcionamiento. Es curioso como en Europa no existe el segmento de la programación a medida. Existen soluciones sectoriales adaptadas a la idiosincrasia de cada segmento de mercado (no el español claro).

Como consultor y empresario a la vez me alegra pensar que hay mucho mercado en este segmento. Pero es un poco triste ver como no hay impulso del conocimiento para que la Pyme crezca y se ponga al nivel europeo. Vamos a ser optimistas y a pensar que es una cuestión de tiempo. De tiempo y de mucho trabajo. Alguna buena noticia hay.

Y para terminar, voy a ponerme un poco romántico. Pero a lo bestia. La bella y la bestia. O mejor dicho, la Iguana y la bestia. Iggy Pop y Kate Pierson (cantante de B-52) en “candy”, una canción de amor enérgica y con mucha fuerza.

El mayor ataque de la historia (con el menor número de participantes)

Esta semana ha tenido lugar una de las operaciones policiales mas rocambolescas de los últimos tiempos. Como consecuencia del mayor ataque perpetrado en la red de los últimos tiempos, que hizo caer la velocidad de Internet y que incluso algunos servicios como el de video por demanda de Netflix cayeran, se ha detenido al cabecilla del ataque. ¿Estaba atrincherado en un bunker repleto de lujos al estilo Kim Dotcom? No. Estaba en su furgoneta, una furgoneta como la que tiene nuestro vecino para irse de vacaciones a la montaña. Si, la típica furgoneta de toda la vida. Aunque es cierto que este individuo tenía un sofisticado arsenal de ordenadores y cachivaches para perpetrar ataques.

El ataque del que hablamos, fue un ataque orquestado por la plataforma Cyberbunker contra la web SpamHaus, que se encarga de controlar, auditar y proteger sistemas contra spam o correo basura.

El problema empezó cuando SpamHaus decidió incluir a Cyberbunker (un sitio para alojar contenido) en su lista negra. Las consecuencias fueron una movilización sin precedentes para tumbar a los servidores de la empresa inglesa mediante un ataque DDOS, es decir un ataque hasta tumbar al servidor y que se quede sin dar respuesta.

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Como la mayoría sabemos, Internet se rige por la existencia de un protocolo llamado TCPIP. El funcionamiento es simple. Para comunicarnos con cualquier otro ordenador, mandamos pequeños paquetes con datos que son los que llevan dentro toda la información que necesitamos intercambiar, ya no solo la que queremos transmitir, sino las peticiones de ponernos en contacto o terminar el intercambio de información con el servidor de destino.

Todos sabemos lo que pasa en nuestro ordenador de casa (generalmente con unos años de más), cuando le pedimos que haga muchas cosas a la vez. Que falla, se ralentiza, se queda totalmente bloqueado. Eso es exactamente lo que pasa con los ataques DDOS. La idea es que mucha gente (o una persona simulando que hay mucha gente), envíe muchos paquetes con peticiones a un mismo servidor. La mayoría de estos paquetes tendrán encima dirección de envío o remite (dirección IP) falsa.

El resultado será que probablemente el servidor no pueda dar abasto a responder a tantas peticiones y además, que no pueda establecer comunicación al intentar responder, ya que las direcciones del remitente no existen. Con lo que el servidor al final se queda totalmente frito, sin recursos, sin atender ningún tipo de requerimiento. Ese es el objetivo.

Es de destacar que muchas veces el ataque puede provenir del ordenador de mi casa, porque se haya distribuido previamente un troyano (que es un archivo que tenemos en nuestro ordenador y que está esperando ordenes) para lanzar paquetes en mi nombre sin que yo me entere (esto se llama Botnet).

¿Qué se persigue con estos ataques? Depende del objetivo. Lo normal es anular el funcionamiento de algún portal. Imaginaros si Amazon estuviera sin servicio un día. Sería catastrófico. Para otras páginas con solo contenido, no sería tan trágico, pero nos dejaría sin web durante un tiempo. En este caso concreto, fue tal el volumen de información que se mandó a través de la red, que se resintió la velocidad de Internet al ocupar mucho ancho de banda todos los paquetes enviados. Se habla de 300 Gb por segundo ( y 50Gb por segundo ya se considera un ataque muy grave).

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Como todo lo que se escribe, supongo que la verdad de la historia estará en un punto medio y no será tan dramática. Conviene leer este post sobre el ataque con datos reales sobre el suceso, Pero independientemente de esto, la reflexión que me viene a la cabeza es que, como en todo lo relativo a Internet, quizás necesitaríamos ciertos estándares globales en cuanto a protección, seguridad o, por decirlo más suavemente, buenas conductas en Internet. Es curioso lo que puede liar un personaje desde una furgoneta. Curioso e inquietante. No debería ser tan fácil poner en jaque la conexión a internet de todo un país. La realidad es que queda mucho camino por recorrer y, aunque no lo parezca, vamos avanzando hacia una globalización de todas las leyes que rigen la red y que nunca deberían de perder de vista la esencia con la que fue creada. La libertad y la universalidad.

Y de esta semana no pasa que hable de una canción cruda, preciosa y sobre todo, exenta de cualquier tipo de tecnología. Volvemos a la esencia de un grupo genial (aunque últimamente resulte muy cargante….mucho). Una canción esencial de su álbum “October” y que poca gente conoce. U2 y su “Tomorrow”……… Won´t you come back tomorrow?

¿Otra actualización más?

Hace unas pocas semanas se alertaba al usuario de que Java, que es un lenguaje de programación que se usa para confeccionar páginas webs o partes de ellas, anunciaba su enésimo problema crítico de seguridad. En la misma web en la que se daba la noticia, se avisaba de que lo mejor era deshabilitar el plugin de java en el navegador y actualizar. ¿El plugin? ¿Deshabilitar? ¿Actualizar?

Lamentablemente, en la mayoría de sitios webs en los que se avisa de estos problemas, se copia el anuncio del fabricante, en este caso Java, y se cuelga…..y que el cibertarugo de turno se apañe. Como hemos repetido en multitud de ocasiones en este blog, la gente normal, de a pie, no tiene ni idea de lo que le están diciendo, y menos utilizando palabras que muchos de nosotros hemos oído, pero que ni siquiera sabemos qué son realmente. Por fortuna, existen páginas webs en España que se ocupan de trasladarnos y mostrarnos esa información a todos los niveles, desde generales a soldados rasos. Gracias a la labor de divulgación de programas como COPE3D e Inteco, podemos enterarnos casi diariamente de los problemas de seguridad que casi diariamente surgen.

Como característica común, lo que leemos casi siempre cuando cualquier problema grave de seguridad acontece, es que hay que actualizar. El que mas y el que menos ya está acostumbrado a descargarse diariamente cientos de actualizaciones para la mayoría de dispositivos que dispone, el teléfono, la tableta, su ordenador doméstico y…casi la lavadora de casa.

Leía el otro día en el gadgetoblog cómo Ángel Jimenez se preguntaba hasta cuándo va a durar este martilleo incesante de descargas y actualizaciones. La respuesta creo que es …..hasta siempre. Los que trabajamos o convivimos con el desarrollo de tecnología, sabemos lo que es preparar un producto para que funcione y no falle. Se programa, se testea, se reprograma, se testea, se certifica y finalmente se instala en el ordenador del cliente para que trabaje finalmente. ¿y ya está?. No, siempre suelen surgir detalles que falta limar, pero en un entorno estable, lo normal es que en un periodo relativamente corto, el desarrollo funcione bien.

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El problema realmente es ese, el entorno. Con sistemas operativos que cambian casi diariamente, con utilidades que comparten la mayoría de programas o con nuevas descargas de navegadores cada semana, es sencillamente imposible mantener estable una aplicación sin actualizarla.

Un ejemplo fácil: Si desde la aplicación que programo en Internet puedo interaccionar con redes sociales, y las redes sociales cambian cada poco tiempo (aquí una infografía de las veces que ha cambiado Facebook de aspecto en su historia), tengo que cambiar mi aplicación cada vez. O si mi aplicación utiliza algo de Java para mostrar una pantalla, y Java se actualiza, deberé de adecuar mi programa a este cambio.

En un mundo en el que cada vez queremos que nuestras aplicaciones sean más comunes entre sí, en el que quiero hacer una foto y enviarla por correo, luego pasarla a Instagram, luego Twitearla, y finalmente colgarla en mi muro de Facebook, la interdependencia y lo rápido que se mueve este mundo, hacen absolutamente necesario el actualizar. Internet ha sido uno de los grandes inventos de la historia, pero el estar en un entorno abierto y totalmente dinámico, tiene como resultado que cada dos por tres tengamos que permitir que se actualicen las aplicaciones de nuestros dispositivos. Uno de los grandes éxitos de Steve Jobs y su Iphone, es que permite la actualización de sus sistemas operativos a la última versión en la mayoría de dispositivos antiguos que tenemosCrecer y mejorar implican actualizarse. Por desgracia, parece que no hay otro camino.

Y hablando de actualizaciones, una de las más imponentes de la historia. Del eléctrico y exitoso disco OK Computer al electrónico KidA. Thom Yorke en estado puro en directo en Montreaux con mi sintonía del programa Abierto A mediodía de Ramón Palomar.“The national anthem”

Mirando hacia la nube (por fin)

Parece ser que  Microsoft ha dado un giro, esperado por muchos, hacia el modelo de suscripción, el saas (software as a service), la nube, the cloud o como quieran llamarlo. Para entendernos, ahora, además del modelo original (la cajita que compramos en nuestra tienda de informática) apuestan por un modelo en el que el cliente pague anualmente su licencia o alquiler.

Office es un modelo rentable, que está funcionando en el mercado desde 1990 , 1989 para Mac. La mayoría de usuarios, alrededor de 750 millones de usuarios en el mundo, estamos acostumbrados al mundo ofimático que surgió alrededor de este producto, y es una herramienta habitual de trabajo en la mayoría de entornos, domésticos o profesionales. ¿Qué le pedimos, le rogamos, le suplicamos a cada nueva versión de Office?. Que no cambie mucho. La curva de aprendizaje o el tiempo que hemos tardado en aprender a usarlo, seguramente no lo hemos empleado en ningún otro producto, y Microsoft siempre lo ha entendido así. El usuario de estos programas no quiere volver a aprender, quiere mejoras fáciles y seguir usando el producto sin problemas. Salvo algún que otro sobresalto, como el menú o ribbon desde hace un par de versiones, el gigante de Redmond ha sabido evolucionar el producto sin perder su esencia. Si sabemos manejar Word o Excel, nos apañaremos con cada nueva versión. Esa es una de las claves de su éxito.

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Con esta nueva versión 2013, no teman, sabrán seguir usando el producto. Mas plano, preparado para usarse en más de un entorno (para cuando de una vez por todas llegue la tableta Surface!) y con mejoras interesantes, como el recuperar la posición que tenía en un documento al abrirlo de nuevo (por fin!), el poder editar documentos en pdf y , como no, su integración con redes sociales.

Lo verdaderamente nuevo de Office es su versión de alquiler o suscripción en la nube. ¿Pero qué demonios es eso de la nube?. Bueno, la nube, significa que el programa estará disponible en Internet para que tú, como usuario, puedas conectarte por internet desde cualquier ordenador, portátil o tablet Microsoft y tengas tu Office con tus archivos. El programa y tus archivos no estarán en tu ordenador sino en un disco duro virtual (que estará en un servidor de Internet), en este caso Skydrive, el servidor virtual de Internet. Las ventajas de la nube ya las comentaremos algún día (multiplataforma, accesibilidad, actualizaciones), junto a sus posibles desventajas que también las tiene (¿Qué pasa si no tengo Internet?).

La buena noticia es que Microsoft ha apostado de una vez por este modelo, que permite tener siempre la última versión del software, junto con espacio en Skydrive y minutos en Skype, otra de las empresas que Microsoft  integró a golpe de talonario para integrarla en su ecosistema. Ellos esperan que el 20% de las ventas de este producto sean por este modelo, lo que les iría muy bien para apuntalar su sector de servicios de Internet, bastante maltrecho.

La cuestión ahora es ¿lo compro o me suscribo?. Cualquiera de las opciones es buena. Con la convencional tendré una buena evolución del software que llevo usando toda la vida (unos 140€, aunque hay multitud de  precios). Con la suscripción tendré siempre la última versión, incluida la versión local en mi ordenador, por unos 100€ anuales, pero ojo, vale por un año con las características comentadas, espacio en skydrive y llamadas en Skype. Muy interesante a este nivel es la versión de estudiante que sirve para 4 años y cuesta unos 80€. Quizás falte ajustar un poco más el precio de la suscripción, pero es un muy buen comienzo para Microsoft en su estrategia para ganar mercado en este sector.

Y mirando, no hacia el cielo, sino hacia el espacio exterior, me acuerdo de una de mis canciones favoritas de Bowie. “Ground control to major Tom…….”, la soledad del astronauta en Space Oddity. Letras y atmósfera espacial ya en 1969.