El final de la última gran tecnológica europea (Publicado en “Las Provincias”)

Artículo publicado en opinión en el periódico “Las Provincias” el  14/9/2013

Tras un mes de agosto tranquilo a nivel tecnológico, el mes de septiembre ha empezado de una manera frenética poniendo a Microsoft en los titulares de todos los periódicos del mundo. Para empezar, Steve Ballmer, el auténtico jefe supremo de la compañía, anuncia que se va…y suben las acciones de su compañía. El gigante tecnológico necesita una reorganización profunda y, una de sus primeras medidas mientras busca al sustituto del iracundo e histriónico Ballmer es la compra de Nokia, que no por ser esperado, ha supuesto un auténtico terremoto empresarial, tecnológico y mediático.
Realmente es una noticia mala para Europa. Nokia, el ejemplo de empresa escandinava, que fue durante muchos años el estandarte de la tecnología, el diseño y la fabricación europea de calidad, pasa a formar parte de un gigante tecnológico estadounidense. Llegó a ser el primer fabricante mundial y, curiosamente, si uno piensa en el mejor teléfono que ha tenido en su vida, la mayoría responderá que un Nokia. El problema para la empresa finlandesa vino cuando surgió el Iphone. Estuvieron lentos ante el avance del teléfono inteligente, y apostaron por un sistema operativo, el Symbian, que resultó ser un fiasco absoluto. Es interesante recordar que un teléfono necesita un sistema operativo para funcionar. Y Android, fabricado por Google,  fue el primer sistema operativo que podía funcionar en teléfonos de distintas marcas.  Nokia no quería llevar un sistema operativo ajeno, los escandinavos pecan de orgullosos, y eso fue el comienzo de su declive. Samsung lo sabe bien, que de la mano de Google se ha convertido en el primer fabricante mundial usurpando el puesto de la compañía finlandesa. Y por si acaso se están preguntando que gana Google desarrollando Android, aquí está la respuesta. Publicidad y control sobre el usuario, o lo que es lo mismo, dólares e información.

El caso es que Microsoft, que ve como pierde el tren del mercado de consumo (el usuario final es el que ahora mismo gasta el dinero y no es precisamente en Microsoft), ha llegado tarde con Windows Phone 8, su sistema operativo para móviles. Y le pasa como a las películas de autor, que la crítica habla bien de ellas pero nadie va al cine a verlas. Con un 3% del mercado de la telefonía mundial y una inversión considerable, la única opción que le quedaba era amarrarse a una marca venida a menos para que llevara su sistema operativo, y conseguir que por lo menos los smartphones de esta compañía lleven WPhone 8 siempre. Justo lo que hace (pero lo hace bien) Apple, que fabrica su Iphone. Y Google, que pese a colocar su sistema operativo Android en casi la mayoría de los teléfonos que se venden actualmente, fabrica también sus teléfonos e incluso se atrevió a comprar Motorola.

¿Quiénes son los grandes triunfadores de esta operación? Nokia subió bastante en bolsa pero Microsoft perdió, con lo que queda compensado, ya que a pesar de ser un movimiento importante, era bastante esperado. En el tablero, ahora mismo, existen tres jugadores importantes, Iphone-IOS, Motorola-Android, y Nokia-Microsoft que se van a repartir de manera desigual el mercado. Pero los verdaderos beneficiados son todas las opciones que quedan libres. Tanto de fabricantes de móviles (ojo a las marcas chinas que prometen romper el mercado, y no solo el asiático), como los distintos sistemas operativos que quedan. Parece que Blackberry tendrá que ser comprada por alguien y los sistemas operativos low-cost que están saliendo, como el proyecto Firefox liderado por Telefónica, tienen ahora más opciones de instalarse en las distintas marcas de teléfonos que quedan libres. Buen panorama para ellos.

En cuanto a Nokia y Microsoft se refiera, han sellado un acuerdo que recuerda bastante a un matrimonio. ¿Hasta que la muerte los separe? El tiempo lo dirá. Es momento para que Bill Gates aparque, o mejor aún delegue sus labores filantrópicas y vuelva a marcar el rumbo de las compañías que un buen día fueron la referencia tecnológica europea y mundial.

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¿el camino a seguir?

Para analizar la ya muy comentada presentación de Apple de ayer, me gustaría hablar de otras dos noticias de alcance que durante los últimos días han salpicado a la prensa tecnológica. Estoy hablando de la presentación del teléfono inteligente (que pereza me dan estas traducciones literales) más rápido del mundo, el de la marca China casi impronunciable Xiaomi que está suponiendo un auténtico pelotazo en Asia, donde ha conseguido (o por lo menos lo intenta) causar la misma conmoción que provoca la marca de la manzana mordida cuando hace una presentación. Un gran dispositivo, parece al menos, con mucha potencia y tecnología detrás y una marca que apunta hacia el desarrollo de un sistema operativo que sea una alternativa a Android. El sistema operativo, esa fuente de posibilidades.

La empresa asiática ha fichado además a golpe de talonario al polifacético y gurú de emprendedores Hugo Barra, antiguo hombre fuerte de Google. Un buen golpe encima de la mesa para esta tecnológica, que vendiendo móviles a precio de coste como aseguran, se está comiendo el mercado con una voracidad insaciable. Los chinos aprenden como fabricar, y cuando lo tienen claro, fichan a lo que les falta, diseño y experiencia en el sector, o lo que es lo mismo, talento. Mucho talento.

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Mucha gente esperaba, como en las últimas ocasiones, que Apple volviera a inventar la rueda, y que además, lo hiciera a bajo coste, para poder ser una alternativa a todos los nuevos fabricantes asiáticos que, día a día, le arañan cuota de mercado. Se hablaba de que necesitaba entrar con fuerza de nuevo en el ingente mercado de consumo chino.

La realidad es Apple no ha querido, podido o sabido jugar al bajo coste. A pesar de que se habla en numerosos medios del Iphone 5C como el teléfono de 75€, nada está más lejos dela realidad. El teléfono, en su versión  libre, va a estar rondando los 500 euros, unos 100€ por debajo de su hermano mayor y aventajado, el 5S. El nuevo modelo no deja de ser un Iphone 5 con una buena operación de cirugía estética y algunas buenas prestaciones. Un buen terminal. Muy bueno (y realista) el review de Ángel González acerca de los dos dispositivos.

En las redes sociales, esta noticia ha dado mucho juego. Mucha gente ha comentado que es una burla el precio, que esto no es LowCost, que si no han cumplido las expectativas, etc… Tiempo para aduladores y odiadores varios. Y los hay a millones. Sigue sorprendiéndome la resonancia, el márketing y la comunicación corporativa de la compañía fundada por Jobs. Cada presentación es un acontecimiento mundial, seguido por todo tipo de medios.

Apple ha decidido seguir con la estrategia que lleva hace ya un par de años, la de seguir para adelante, pero sin inventos ni artificios que se salgan de la línea. Si funciona, que siga funcionando. Era un riesgo apostar por un dispositivo más barato a costa de sacrificar prestaciones, diseño, prestigio y ese halo de exclusividad que posee. No pueden fabricarse smartphones Apple de bajo coste sin sacrificar ganancia y sobre todo, posicionamiento, esa magia que posee y que el resto no tiene. Ese es un paso muy difícil de dar.

El volumen puede servir a otros fabricantes como Samsung o los nuevos fabricantes chinos, pero ¿necesita Apple ser el teléfono más vendido?. Yo creo que no. Necesita algún dispositivo que vuelva a ser revolucionario y que abra nuevos mercados (o provoque nuevas necesidades). Y hasta el momento, no ha sido capaz de hacerlo desde el lanzamiento del Ipad.

El camino no es fácil, y hay muchas tecnológicas que mueren de éxito intentando crear nuevas revoluciones y necesidades. Lo que sí está bastante claro, es que Tim Cook no cree que el camino sea ni el bajo coste, ni el SmartTv (¿cada cuánto tiempo cambiamos de televisor?) ni, por supuesto, el reloj inteligente. Hace falta mucho más para sacudir el mercado de consumo enorme que supone el usuario final. Y evidentemente esto no es tarea fácil. ¿Será Apple capaz de hacerlo de nuevo?. Es posible que sí. O que no.

Y para amenizar la lectura de este post, ¿Qué tal si escuchamos “against the wind”. Maravillosa canción de Bob Seger. Y que además sale en esa maravillosa revisión de música americana que es la bso de la dulce “Forrest Gumb”. Parece que contra el viento rema Apple. Hasta el próximo post.

renovarse o morir. El dilema de Microsoft

¿Se acuerdan de la escena en la película “Jurassic Park” donde varias personas muertas de terror encerradas en un coche esperaban a que un dinosaurio pasara de largo?. Inquietante y terrorífico. Esto es lo que me ha venido a la cabeza tras repasar la biografía de Steve Ballmer, CEO o jefazo máximo de Microsoft. Ballmer, arquetipo del ejecutivo agresivo americano, histriónico y exacerbado, ha anunciado que dejará el mando de la nave durante el próximo año, en el que se buscará su sucesor.
La noticia ha convulsionado el mundillo tecnológico y anima el mercado, a la espera de que en el último trimestre del año se anuncien y presenten novedades que prometen dar mucho que hablar. Vista la trayectoria de Ballmer y la dictadura que impuso en Microsoft durante sus trece años de mandato, no me quiero ni imaginar el proceso de selección, aunque bien es cierto que Bill Gates va a abandonar sus tareas filantrópicas durante un tiempo para poner orden en su casa. Son bien conocidas las tácticas del CEO de Microsoft instaurando la excelencia en su empresa a cambio de implantar el terror. Los equipos con peor valoración a nivel técnico sabían siempre que se les enseñaría la puerta de salida.

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Microsoft es un dinosaurio de la tecnología. Durante la última década (que muchos llaman su “década perdida”) ha conseguido aumentar sus ingresos e incluso duplicar sus beneficios, pero ha dejado de ser la referencia tecnológica que Bil Gates dejó en la cumbre cuando decidió dedicarse a otras cosas. Como muestra, su valor en bolsa, que sigue siendo el mismo que hace trece años, mientras que otros gigantes tecnológicos como Apple o Google han aumentado exponencialmente su valor.
¿El motivo?, el giro del mercado hacia el consumo, el usuario final. Microsoft sigue siendo a duras penas una de las referencias en el mercado para empresas, pero este mercado está muy maduro y no va a aumentar. Windows, a pesar del dudoso éxito de Windows8, y Office son y serán un auténtico diamante en bruto, pero son productos maduros. Además, sus otras incursiones en productos para la nube e incluso software empresarial han funcionado bien. Pero si uno escucha con atención, aún puede oírse la voz de Steve Jobs hablando de la era post-PC, esa de la que muchos no quieren ni oír hablar.
El mercado del PC languidece y tanto Google como Apple han conseguido hacer que el usuario final gaste dinero, y el modelo, de momento, funciona como un tiro. Y Microsoft ha llegado tarde y mal a este mercado. Y no es por una cuestión de inversión en I+D, ya que gasta casi tres veces lo que Apple en buscar nuevos productos y tecnologías.
Sería injusto, eso sí, no hablar de aciertos como Xbox, uno de los productos estrella de la compañía que supuso uno de los primeros dispositivos físicos fabricados por Microsoft, o la compra de Skype, el auténtico rey de la voz por IP. Pero Microsoft llegó tarde al mundo del MP3 (Zune), al de los buscadores (Bing), al de los navegadores (hay gente que dice que Internet Explorer solo sirve para descargarse el Chrome o el Firefox) y, sobre todo, al de la telefonía móvil, con Windows Phone con una cuota de mercado irrisoria (aunque, eso sí, con un buen producto). Y como guinda del pastel, el desastre de la tableta Surface, que le ha costado 900 millones de dólares a la compañía.
Steve Ballmer sería un buen directivo para una empresa estable y poco dinámica, pero no ha sido un buen guía para una empresa como Microsoft. Vale la pena echar un vistazo a todos sus memorables patinazos y faltas de respeto a su competencia. Desde decir que el Iphone no triunfaría hasta dudar del éxito de un sistema operativo como Android. Sin olvidarnos de sus desagradables intervenciones donde jaleaba a la audiencia como si estuviera en un partido de fútbol. Es por ello que tras el anuncio de su dimisión, las acciones de la empresa subieron un 10%, lo que increíblemente le ha supuesto casi 500 millones de euros gracias a sus acciones. ¿Por qué no se habrá ido antes?
Y para todos aquellos que sufráis stress post-vacacional, un tema para poneros las pilas. Fuego y fuerza pura. La salvaje Etta James y su “I just want make love to you…” . Salvaje al estilo Ballmer.

Relojes, Apple e inversores solidarios

Parece ser que ahora sí. Es el momento. Dentro de la nueva e inteligente estrategia de los gigantes tecnológicos de introducir la tecnología en cualquier elemento que usemos en nuestro día a día, que ya Google ha adoptado con sus gafas, el siguiente dispositivo que va a pasar a ser “I” o sea, conectado a Internet, va a ser el reloj de pulsera que todos nos ponemos por la mañana cada día (yo me lo quito para dormir) y que el viernes por la tarde dejamos (por lo menos en mi caso) para abstraernos en ese auténtico oasis de felicidad en el que se han convertido los fines de semana.

Apple necesita remontar, necesita otro Iphone, otro Ipad, otro dispositivo que le ponga de nuevo en el “top” de lo deseado e innovador. Y que además sea muy rentable. Escalable es la palabra de moda ahora, que significa que se puedan hacer muchos, vender muchos y con mucha rentabilidad. Como ya muchos analistas y cualquiera de ustedes habrá pensado, el negocio de los televisores en el que muchos pensaban que la marca de la manzana iba a invertir, está muy maduro, y se cambia de tele cada mucho tiempo, con lo que no parece un negocio ahora mismo que ayude a romper el mercado tecnológico, sobre todo a nivel de resultados económicos.

Se especula con que el Iwatch (o como se llame) está en marcha, e incluso se afirma que ya hay un equipo de más de 100 personas trabajando en todo el ciclo de vida del relojito de la marca que diseña en San Francisco (pero que ensambla, como todos, en China). Igual tarda un poco en presentarse, pero parece que llegará. No va a ser el primero. Ni siquiera el segundo. Aunque hay que reconocer que si una cosa hace bien la marca que creó Steve Jobs ya hace mucho tiempo, es coger una idea o producto que está en el mercado, transformarlo, hacerlo mejor y convertirlo en revolucionario.

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Llevo ya mucho tiempo queriendo escribir acerca de ese maravilloso concepto que es el crowdfunding, que es un método por el que cualquiera de ustedes puede colaborar para hacer realidad un proyecto o desarrollar un producto de manera individual y solidaria. Es algo así como convertirse en inversor por un día y ayudar a que alguien con un proyecto de cualquier tipo que sea de tu agrado, se lleve a cabo.

La plataforma Kickstarter es una web que Times incluyó como uno de los mejores inventos del 2010, con gente como Jack Dorsey, fundador de Twitter detrás, y que permite apoyar y desarrollar proyectos de casi cualquier tipo. Eso sí, tiene que cumplir ciertas condiciones. El proyecto está publicado y abierto siempre, y hay que poner una fecha límite. Si no se consigue lo que se pide inicialmente en ese plazo, el proyecto no se lleva a cabo. Y Kickstarter no va a devolver nada. ¿Qué se había pensado?

A pesar de todo, y contra lo que usted pueda pensar a priori, el porcentaje de proyectos que salen adelante es moderadamente optimista, cerca de un 44% con más de 200 millones de dólares en más de 20.000 proyectos. Y hay uno de ellos del que últimamente todo el mundo habla.  El proyecto de reloj inteligente Pebble. Este proyecto consiguió que más de 60.000 inversores aportaran cerca de 10 millones de dólares. No dejan de sorprenderme las cifras que se manejan en tecnología.

El Pebble por fin está disponible, y se están sirviendo los primeros pedidos de las 260.000 unidades que se reservaron. Quizás haya sido un problema el aluvión de ventas y reservas que se hicieron, y por eso se ha tardado en fabricar más de la cuenta, pero es un caso de éxito cimentado en la premisa sobre la que se construyó Internet, la comunicación y colaboración de todos los integrantes de la red.

Antes de concluir voy a satisfacer la duda que ahora mismo tendrá. Pero ¿algo ganará Kickstarter, no? Efectivamente, alrededor del 5% de lo recaudado, más cerca de otro 5% que se lleva Amazon por hacerse cargo de los ingresos y colaboraciones. Un negocio redondo. Pero no se quede con esta imagen. Quédese con que la gente participa, colabora y apoya el espíritu emprendedor y a la gente con iniciativa y con buenos proyectos. Casi siempre.

Y para terminar, ya que hemos empezado hablando de relojes, vamos a terminar con una muy buena canción del Coldplay antiguo, de esos buenos temas que Chris Martin escribía aporreando su piano antes de convertirse en un producto más bien repelente aunque, hay que reconocerlo, con  mucho talento. Disfrute de “clocks”.

De usar y tirar

Cada vez estamos más cansados de oír hablar de seguridad, espionaje, información o de tecnológicas que se pliegan y pasan todos nuestros datos a gobiernos sin miramiento ninguno. Snowdens y cia aparecen en los medios recordándonos que hay alguien arriba observándonos y fiscalizándonos.

En este mundo en el que nuestra privacidad cobra cada vez más relevancia, parece que se va extendiendo el uso de mecanismos que protejan nuestras cuentas de correo, bancarias, etc..  de posibles ataques. Estamos hablando de las contraseñas de un solo uso (OTP en inglés), que nos permiten que para acceder a un determinado sitio, las usemos una vez y luego ya no sirvan. Estas contraseñas también suelen tener una vigencia en el tiempo corta como su nombre indica, y evidentemente da igual que alguien nos la pesque por Internet ya que no la va a poder usar.
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Mediante este mecanismo, cualquier tipo de ataque deja de tener peligro. Por ejemplo, un ataque de fuerza bruta, donde se prueban todas las combinaciones con x caracteres hasta dar con la contraseña, no tiene sentido, ya no solo por el coste en tiempo y recursos que conlleva, sino porque no se va a volver a usar la contraseña. Y lo mismo para ataques mas sofisticados, como los de diccionario, donde, basándonos en el hecho de que nosotros, usuarios, solemos coger como password o parte de esta una palabra en nuestro idioma (aviso a navegantes), va probando palabras hasta conseguir “romper” nuestra contraseña buscando en el diccionario de la lengua del sitio al que atacamos.

Hay múltiples maneras de usar este tipo de contraseñas. Desde una tarjeta de coordenadas (típico ejemplo del banco), hasta el envío de ésta por sms a nuestro teléfono. A mí personalmente me gusta mucho la aplicación Google Authenticator, una valiosa herramienta para obligar a las autentificaciones en dos pasos, siempre con una contraseña volátil de segundo nivel, que haga más segura nuestra navegación y acceso a mis cuentas

Quizás el espaldarazo definitivo a este nivel accesorio de seguridad nos lo da la apuesta de las redes sociales por este tipo de seguridad. ¿Quién no se ha dejado nunca su cuenta abierta en un ordenador?.  A pesar de saber que esto puede ser muy peligroso, son incontables los casos donde acudimos a un ordenador que no es el nuestro, entramos a cualquier cuenta y nos olvidamos de cerrar sesión. Estemos atentos, porque esto puede ser bastante peligroso. Como siempre digo las tres premisas que uno siempre tiene que ser presentes son, por este orden, cerrar siempre la sesión, ser conscientes de en qué página estamos (hay que mirar a la barra de direcciones siempre) y trabajar siempre que se pueda bajo protocolo Https, que nos confiere cierta seguridad. Aunque lo principal siempre es tener sentido común y leer (el usuario lee poco).

Facebook ya ofrece en muchos países la posibilidad de darnos una clave de un solo uso para ocasiones en las que no estamos en nuestro terminal. ¿Cómo funciona?. Nosotros le pedimos una OTP vía sms o correo electrónico, y nos proporciona una clave con una validez limitada en uso y tiempo, con lo que si alguien, pasado un tiempo, intenta volver a entrar con nuestra contraseña, no lo conseguirá, ya que habrá caducado. Muy buen servicio que pretende acabar con la peligrosa plaga que se está extendiendo, la de los usurpadores de identidad o Trolls, que pueden hacer verdaderos estragos en redes sociales bajo nuestro nombre y perfil. Me parece una muy buena noticia que debería de extenderse al resto de servicios que diariamente usamos, y que, en un mundo en el que lo normal es que cambiemos de lugar de acceso a nuestras cuentas con regularidad, puede otorgarnos un plus de seguridad muy interesante

Y hablando de seguridad, parece que es lo que faltó a Terence Trent D´arby hace muchos años cuando saco su primer, aclamado y último álbum en 1988. Un disco que me gusta recordar de vez en cuando y que, además de sonar actual pese a sus años, tiene una fuerza increíble. Os dejo con su “kiss and tell”.

¿amigos?¿enemigos?¿socios?

Hay varios términos recurrentes cuando hablamos de tecnología. La primera es la guerra. Parece que emplear vocabulario bélico llama mas la atención de la gente y los términos como batalla, guerra o confrontación, se suceden. También se repite hasta la saciedad la palabra móvil. Tabletas y smartphones han roto el mercado y no hay blog, medio o escaparate que se precie, en el que no se hable del auge de estos cacharros, indispensables para nuestro día a día.
Hay otro factor que también está presente cada día y es el descenso generalizado de las ventas de ordenadores y portátiles, contando con la defunción ya certificada de los notebooks, al que las tabletas se han merendado, aunque  muchos nostálgicos sigan sin ver que el modelo ha cambiado (y cambiará aún más).
Combinando estos tres diferentes términos, aparece la realidad del mercado tecnológico actual, en el que los “causantes” de que cualquiera de estos dispositivos funcionen, los desarrolladores de los cerebros de todos estos dispositivos, están en un momento clave que puede hundir o llevar casi al monopolio a uno de ellos.

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Intel, empresa modélica y paradigma del éxito en tecnología, ve peligrar su modelo de negocio, basado en la fabricación de procesadores para equipos de toda la vida, ya sean portátiles o de sobremesa (incluidos los Mac, claro). De hecho, el mercado esta muy maduro, y se espera que las cifras de ventas de ordenadores desciendan alrededor de un 10%. En este mercado, Intel basa mas del 65% de sus beneficios, con lo que parece que tiene que estar alerta y diversificar.
En el otro lado, una empresa británica llamada Arm, decidió crear otro tipo de procesadores, y se preocupó del consumo de energía. En un momento en el que nadie pensaba en esto, ya que estábamos conectados con nuestro ordenador y no nos preocupaba para nada la electricidad consumida, esta empresa decidió sacrificar prestaciones reduciendo el tamaño y consumo de energía. ¿para qué? Pues hace unos años para dirigirlos a equipos menos potentes y con prestaciones reducidas.Una especie de modelo Low Cost .

Lo que pasó después es que el mundo de la telefonía y dispositivos móviles apareció con una fuerza enorme. Y ahí Arm se comió el mercado. Estamos hablando de que un procesador de Intel es una de las partes más importantes del precio de un ordenador, mientras que el de Arm no supone ni el 10% del precio de un dispositivo. Esa es la virtud del procesador inglés. Esa y su modelo de negocio. Revolucionario y totalmente distinto al de Intel.
La empresa inglesa licencia, no fabrica componentes, y ahí es donde es capaz de reducir costes y maximizar beneficios. Ellos se dedican a diseñar y desarrollar pero cualquier empresa puede fabricar sus procesadores pagando una licencia. Hay tres tipos de licencias que dan mas o menos posibilidades al fabricante, desde fabricarlo tal y como Arm diseña (modelo por procesador), pasando por el modelo POP, el cual utiliza Apple para desarrollar sus procesadores, mejorando o cambiando factores de diseño y competencia, hasta el modelo por plataforma, que permite utilizar los recursos de Arm para estudiar y desarrollar posibles evoluciones.
En el otro extremo, Intel investiga, desarrolla y fabrica, a través de un modelo bastante mas rígido, mas convencional podríamos decir.
Estos dos modelos de negocios podrían ser meras anécdotas, pero ahora mismo, los fabricantes que producen procesadores con tecnología Arm copan el mercado de los procesadores para dispositivos móviles.

Y dentro de esta ¿batalla? ¿guerra? no deja de ser sorprendente que uno de esos fabricantes con licencia Arm que fabrica procesadores para Apple es Samsung. Si, ha leido bien, ese mismo fabricante que ahora mismo lucha encarnizadamente con su cliente por la hegemonía mundial. Con lo que se da la curiosa coincidencia de que son clientes y proveedor. Amigos y enemigos. Tremendo.
La firma de California, evidentemente , no quiere depender del gigante coreano para el desarrollo y fabricación de sus componentes, ya que puede ser peligroso para su distribución, con lo que el otrora líder en la fabricación de procesadores, Intel, está estudiando si pide la licencia a Arm y decide fabricar sus productos. Y usted estará pensando , ¿pero Intel y Arm no son rivales? Si, lo son, pero en este mundillo, como ya queda demostrado, un día se es enemigo, al siguiente amigo, y al siguiente socio.
El problema para el usuario puede venir cuando Intel decida mejorar su chip e intente sacar alguna alternativa al procesador de Arm no compatible y no licenciar su producto. Ahora mismo son arquitecturas diferentes, y eso significa que los programas o desarrollos que funcionan para una plataforma, no sirven para la otra. Y eso si que puede ser peligroso para nosotros, usuarios. Necesitamos soluciones compatibles caiga quien caiga. No dividan el mercado otra vez, por favor. No queremos otra vez Vhs, Beta y V2000. Por cierto ¿usted cual tenía?.

Y para terminar hoy, una canción muy bonita de un grupo que me llegó a ilusionar mucho con su penúltimo álbum, pero que me ha decepcionado con su último trabajo. Esperemos que sea el típico grupo como tantos con una serie de “un disco bueno, otro malo”. Wilco y “you and I”. Preciosa.

¿pero de verdad queremos encontrarlo todo?

Estamos viviendo una semana bastante convulsa en cuanto a lo que a información, Google y el “derecho al olvido” se refiere. Si, parece que entre el soplón de la CIA, el abogado que no quiere salir en Google, y la Unión Europea, que sigue fiel a su cometido (qué es básicamente no servir para nada), estamos hablando de privacidad, espías, información y sentencias judiciales más que nunca.

Independientemente de filtraciones, soplos y control de la información, al final el ciudadano de a pie quiere que los buscadores encuentren todo….¿o casi todo?. Mario Costeja, abogado experto en caligrafía,  denunció a Google por no eliminar de sus búsquedas una entrada en la que se hablaba de un embargo que éste tenía años atrás. El típico asunto que tienes en un momento de tu vida, que después solucionas, pero que Internet refresca cada vez que alguien hace una búsqueda con tu nombre.

El caso es que esta entrada estaba publicada (en origen en papel!) en el periódico La Vanguardia, hace la friolera de 15 años. Y este hombre se empecinó en iniciar una travesía en el desierto para que eliminaran este resultado de cualquier búsqueda por su nombre en Google. El resultado es que, primero el periódico en sí, que se lava las manos y dice que esa información se la mandaron publicar en su momento, y después el buscador, que dice que su jurisdicción está en Estados Unidos y que no puede variar su funcionamiento, dan largas. Además son apoyados por un dictamen de la ineficiente Unión Europea que borra toda esperanza de que cualquier otra persona pueda desaparecer del alcance del ojo que todo lo ve, el gran hermano, el dueño de la información mundial, Google.

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Independientemente de que parece contradictorio que este hombre buscara la discreción, cuando es ahora mismo portada y entrevistado en la mayoría de medios, la verdad es que últimamente el comportamiento de la compañía de Redmond consigue levantar mi estado de ánimo, bastante apaciguado en estas fechas por calor, trabajo y demás vicisitudes de la vida. Es verdad que el buscador no es el único culpable, pues el periódico de marras no ha movido un dedo para eliminar el enlace al que Google hace referencia, pero ayuda poco y encima se hace el despistado.

Para que usted lo entienda, un robot de Google husmea en un servidor cada cierto tiempo para indexar, que es buscar y clasificar páginas o enlaces con determinadas palabras clave. Pues bien, el periódico en cuestión solo tendría que entrar o generar un archivo en su servidor (el llamado archivo robots.txt) y apuntar en ese archivo que no quiere que Google muestre ese resultado. Esto es un acuerdo tácito entre buscadores y páginas para hacer “invisibles” al buscador dichas páginas. Con esto, ese enlace no aparecería jamás (en teoría).

¿Varios ejemplos de páginas que no quieren ser encontradas al buscar por una palabra clave?. Lo van a entender rápidamente. La página web de la casa real con el término “Urdangarín” o la web de la SGAE con el término “ladrones”. Sobran las palabras.

La actitud del medio en cuestión deja bastante que desear, la verdad, pero, como gestor de información, Google abusa de su poder, y además lo hace conscientemente y apoyado en una prepotencia realmente reprochable. Excusas como que su filial en España no puede responder del comportamiento del buscador ya que solo es una comercializadora de publicidad, o que no puede modificar el funcionamiento de su motor de búsqueda serían hilarantes, de no ser porque se está convirtiendo  peligrosamente en el auténtico supervisor y controlador de información que Orwell predijo en su “1984” hace ya muchos años.

Y muestra de esa hipocresía es el comportamiento que ha tenido con respecto a la polémica de la inclusión de sus propios enlaces en los primeros resultados de búsqueda. Google fue advertido hasta la saciedad en Europa (porque la legislación en Estados Unidos es totalmente diferente), de que, o cambia su algoritmo de búsqueda, o será sancionada con una cantidad realmente importante.

¿Cómo? ¿Qué la Unión Europea funciona?. Claro, porque en este caso, lobbies de mucha fuerza como Fairsearch están detrás denunciando  y empujando. Detrás de esta presión está especialmente Microsoft, que con su minoritario buscador Bing, no son capaces ni siquiera de ser considerados una alternativa. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

En este caso, Google ha tenido que dejar de hacerse el despistado y cambiará el algoritmo de búsqueda. O buscará un acuerdo. Cueste lo que cueste. Aquí la Unión Europea sí que ha conseguido que le tomen en cuenta. ¿O han sido las empresas o lobbies detrás de las denuncias?. Juzguen ustedes.

Google es una empresa modélica en cuanto a innovación y desarrollo de tecnologías se refiere. Aplicaciones que ya están, como el buscador o los mapas, y maravillosas tecnologías que van a llegar, como el coche sin conductor o las gafas, prometen cambiar y mejorar nuestro día a día, pero corre el riesgo de campar a sus anchas y convertirse en el dueño absoluto de la información y los datos mundiales. Y en ese caso se convertiría en una seria amenaza para la ya maltrecha privacidad y derecho a la intimidad de cada uno de nosotros. Lo único que hace falta es que los organismos reguladores funcionen globalmente, legislen y establezcan el límite. Una utopía quizás, aunque ¿no queremos que todo se pueda encontrar?.