El final de la última gran tecnológica europea (Publicado en “Las Provincias”)

Artículo publicado en opinión en el periódico “Las Provincias” el  14/9/2013

Tras un mes de agosto tranquilo a nivel tecnológico, el mes de septiembre ha empezado de una manera frenética poniendo a Microsoft en los titulares de todos los periódicos del mundo. Para empezar, Steve Ballmer, el auténtico jefe supremo de la compañía, anuncia que se va…y suben las acciones de su compañía. El gigante tecnológico necesita una reorganización profunda y, una de sus primeras medidas mientras busca al sustituto del iracundo e histriónico Ballmer es la compra de Nokia, que no por ser esperado, ha supuesto un auténtico terremoto empresarial, tecnológico y mediático.
Realmente es una noticia mala para Europa. Nokia, el ejemplo de empresa escandinava, que fue durante muchos años el estandarte de la tecnología, el diseño y la fabricación europea de calidad, pasa a formar parte de un gigante tecnológico estadounidense. Llegó a ser el primer fabricante mundial y, curiosamente, si uno piensa en el mejor teléfono que ha tenido en su vida, la mayoría responderá que un Nokia. El problema para la empresa finlandesa vino cuando surgió el Iphone. Estuvieron lentos ante el avance del teléfono inteligente, y apostaron por un sistema operativo, el Symbian, que resultó ser un fiasco absoluto. Es interesante recordar que un teléfono necesita un sistema operativo para funcionar. Y Android, fabricado por Google,  fue el primer sistema operativo que podía funcionar en teléfonos de distintas marcas.  Nokia no quería llevar un sistema operativo ajeno, los escandinavos pecan de orgullosos, y eso fue el comienzo de su declive. Samsung lo sabe bien, que de la mano de Google se ha convertido en el primer fabricante mundial usurpando el puesto de la compañía finlandesa. Y por si acaso se están preguntando que gana Google desarrollando Android, aquí está la respuesta. Publicidad y control sobre el usuario, o lo que es lo mismo, dólares e información.

El caso es que Microsoft, que ve como pierde el tren del mercado de consumo (el usuario final es el que ahora mismo gasta el dinero y no es precisamente en Microsoft), ha llegado tarde con Windows Phone 8, su sistema operativo para móviles. Y le pasa como a las películas de autor, que la crítica habla bien de ellas pero nadie va al cine a verlas. Con un 3% del mercado de la telefonía mundial y una inversión considerable, la única opción que le quedaba era amarrarse a una marca venida a menos para que llevara su sistema operativo, y conseguir que por lo menos los smartphones de esta compañía lleven WPhone 8 siempre. Justo lo que hace (pero lo hace bien) Apple, que fabrica su Iphone. Y Google, que pese a colocar su sistema operativo Android en casi la mayoría de los teléfonos que se venden actualmente, fabrica también sus teléfonos e incluso se atrevió a comprar Motorola.

¿Quiénes son los grandes triunfadores de esta operación? Nokia subió bastante en bolsa pero Microsoft perdió, con lo que queda compensado, ya que a pesar de ser un movimiento importante, era bastante esperado. En el tablero, ahora mismo, existen tres jugadores importantes, Iphone-IOS, Motorola-Android, y Nokia-Microsoft que se van a repartir de manera desigual el mercado. Pero los verdaderos beneficiados son todas las opciones que quedan libres. Tanto de fabricantes de móviles (ojo a las marcas chinas que prometen romper el mercado, y no solo el asiático), como los distintos sistemas operativos que quedan. Parece que Blackberry tendrá que ser comprada por alguien y los sistemas operativos low-cost que están saliendo, como el proyecto Firefox liderado por Telefónica, tienen ahora más opciones de instalarse en las distintas marcas de teléfonos que quedan libres. Buen panorama para ellos.

En cuanto a Nokia y Microsoft se refiera, han sellado un acuerdo que recuerda bastante a un matrimonio. ¿Hasta que la muerte los separe? El tiempo lo dirá. Es momento para que Bill Gates aparque, o mejor aún delegue sus labores filantrópicas y vuelva a marcar el rumbo de las compañías que un buen día fueron la referencia tecnológica europea y mundial.

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¿el camino a seguir?

Para analizar la ya muy comentada presentación de Apple de ayer, me gustaría hablar de otras dos noticias de alcance que durante los últimos días han salpicado a la prensa tecnológica. Estoy hablando de la presentación del teléfono inteligente (que pereza me dan estas traducciones literales) más rápido del mundo, el de la marca China casi impronunciable Xiaomi que está suponiendo un auténtico pelotazo en Asia, donde ha conseguido (o por lo menos lo intenta) causar la misma conmoción que provoca la marca de la manzana mordida cuando hace una presentación. Un gran dispositivo, parece al menos, con mucha potencia y tecnología detrás y una marca que apunta hacia el desarrollo de un sistema operativo que sea una alternativa a Android. El sistema operativo, esa fuente de posibilidades.

La empresa asiática ha fichado además a golpe de talonario al polifacético y gurú de emprendedores Hugo Barra, antiguo hombre fuerte de Google. Un buen golpe encima de la mesa para esta tecnológica, que vendiendo móviles a precio de coste como aseguran, se está comiendo el mercado con una voracidad insaciable. Los chinos aprenden como fabricar, y cuando lo tienen claro, fichan a lo que les falta, diseño y experiencia en el sector, o lo que es lo mismo, talento. Mucho talento.

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Mucha gente esperaba, como en las últimas ocasiones, que Apple volviera a inventar la rueda, y que además, lo hiciera a bajo coste, para poder ser una alternativa a todos los nuevos fabricantes asiáticos que, día a día, le arañan cuota de mercado. Se hablaba de que necesitaba entrar con fuerza de nuevo en el ingente mercado de consumo chino.

La realidad es Apple no ha querido, podido o sabido jugar al bajo coste. A pesar de que se habla en numerosos medios del Iphone 5C como el teléfono de 75€, nada está más lejos dela realidad. El teléfono, en su versión  libre, va a estar rondando los 500 euros, unos 100€ por debajo de su hermano mayor y aventajado, el 5S. El nuevo modelo no deja de ser un Iphone 5 con una buena operación de cirugía estética y algunas buenas prestaciones. Un buen terminal. Muy bueno (y realista) el review de Ángel González acerca de los dos dispositivos.

En las redes sociales, esta noticia ha dado mucho juego. Mucha gente ha comentado que es una burla el precio, que esto no es LowCost, que si no han cumplido las expectativas, etc… Tiempo para aduladores y odiadores varios. Y los hay a millones. Sigue sorprendiéndome la resonancia, el márketing y la comunicación corporativa de la compañía fundada por Jobs. Cada presentación es un acontecimiento mundial, seguido por todo tipo de medios.

Apple ha decidido seguir con la estrategia que lleva hace ya un par de años, la de seguir para adelante, pero sin inventos ni artificios que se salgan de la línea. Si funciona, que siga funcionando. Era un riesgo apostar por un dispositivo más barato a costa de sacrificar prestaciones, diseño, prestigio y ese halo de exclusividad que posee. No pueden fabricarse smartphones Apple de bajo coste sin sacrificar ganancia y sobre todo, posicionamiento, esa magia que posee y que el resto no tiene. Ese es un paso muy difícil de dar.

El volumen puede servir a otros fabricantes como Samsung o los nuevos fabricantes chinos, pero ¿necesita Apple ser el teléfono más vendido?. Yo creo que no. Necesita algún dispositivo que vuelva a ser revolucionario y que abra nuevos mercados (o provoque nuevas necesidades). Y hasta el momento, no ha sido capaz de hacerlo desde el lanzamiento del Ipad.

El camino no es fácil, y hay muchas tecnológicas que mueren de éxito intentando crear nuevas revoluciones y necesidades. Lo que sí está bastante claro, es que Tim Cook no cree que el camino sea ni el bajo coste, ni el SmartTv (¿cada cuánto tiempo cambiamos de televisor?) ni, por supuesto, el reloj inteligente. Hace falta mucho más para sacudir el mercado de consumo enorme que supone el usuario final. Y evidentemente esto no es tarea fácil. ¿Será Apple capaz de hacerlo de nuevo?. Es posible que sí. O que no.

Y para amenizar la lectura de este post, ¿Qué tal si escuchamos “against the wind”. Maravillosa canción de Bob Seger. Y que además sale en esa maravillosa revisión de música americana que es la bso de la dulce “Forrest Gumb”. Parece que contra el viento rema Apple. Hasta el próximo post.

renovarse o morir. El dilema de Microsoft

¿Se acuerdan de la escena en la película “Jurassic Park” donde varias personas muertas de terror encerradas en un coche esperaban a que un dinosaurio pasara de largo?. Inquietante y terrorífico. Esto es lo que me ha venido a la cabeza tras repasar la biografía de Steve Ballmer, CEO o jefazo máximo de Microsoft. Ballmer, arquetipo del ejecutivo agresivo americano, histriónico y exacerbado, ha anunciado que dejará el mando de la nave durante el próximo año, en el que se buscará su sucesor.
La noticia ha convulsionado el mundillo tecnológico y anima el mercado, a la espera de que en el último trimestre del año se anuncien y presenten novedades que prometen dar mucho que hablar. Vista la trayectoria de Ballmer y la dictadura que impuso en Microsoft durante sus trece años de mandato, no me quiero ni imaginar el proceso de selección, aunque bien es cierto que Bill Gates va a abandonar sus tareas filantrópicas durante un tiempo para poner orden en su casa. Son bien conocidas las tácticas del CEO de Microsoft instaurando la excelencia en su empresa a cambio de implantar el terror. Los equipos con peor valoración a nivel técnico sabían siempre que se les enseñaría la puerta de salida.

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Microsoft es un dinosaurio de la tecnología. Durante la última década (que muchos llaman su “década perdida”) ha conseguido aumentar sus ingresos e incluso duplicar sus beneficios, pero ha dejado de ser la referencia tecnológica que Bil Gates dejó en la cumbre cuando decidió dedicarse a otras cosas. Como muestra, su valor en bolsa, que sigue siendo el mismo que hace trece años, mientras que otros gigantes tecnológicos como Apple o Google han aumentado exponencialmente su valor.
¿El motivo?, el giro del mercado hacia el consumo, el usuario final. Microsoft sigue siendo a duras penas una de las referencias en el mercado para empresas, pero este mercado está muy maduro y no va a aumentar. Windows, a pesar del dudoso éxito de Windows8, y Office son y serán un auténtico diamante en bruto, pero son productos maduros. Además, sus otras incursiones en productos para la nube e incluso software empresarial han funcionado bien. Pero si uno escucha con atención, aún puede oírse la voz de Steve Jobs hablando de la era post-PC, esa de la que muchos no quieren ni oír hablar.
El mercado del PC languidece y tanto Google como Apple han conseguido hacer que el usuario final gaste dinero, y el modelo, de momento, funciona como un tiro. Y Microsoft ha llegado tarde y mal a este mercado. Y no es por una cuestión de inversión en I+D, ya que gasta casi tres veces lo que Apple en buscar nuevos productos y tecnologías.
Sería injusto, eso sí, no hablar de aciertos como Xbox, uno de los productos estrella de la compañía que supuso uno de los primeros dispositivos físicos fabricados por Microsoft, o la compra de Skype, el auténtico rey de la voz por IP. Pero Microsoft llegó tarde al mundo del MP3 (Zune), al de los buscadores (Bing), al de los navegadores (hay gente que dice que Internet Explorer solo sirve para descargarse el Chrome o el Firefox) y, sobre todo, al de la telefonía móvil, con Windows Phone con una cuota de mercado irrisoria (aunque, eso sí, con un buen producto). Y como guinda del pastel, el desastre de la tableta Surface, que le ha costado 900 millones de dólares a la compañía.
Steve Ballmer sería un buen directivo para una empresa estable y poco dinámica, pero no ha sido un buen guía para una empresa como Microsoft. Vale la pena echar un vistazo a todos sus memorables patinazos y faltas de respeto a su competencia. Desde decir que el Iphone no triunfaría hasta dudar del éxito de un sistema operativo como Android. Sin olvidarnos de sus desagradables intervenciones donde jaleaba a la audiencia como si estuviera en un partido de fútbol. Es por ello que tras el anuncio de su dimisión, las acciones de la empresa subieron un 10%, lo que increíblemente le ha supuesto casi 500 millones de euros gracias a sus acciones. ¿Por qué no se habrá ido antes?
Y para todos aquellos que sufráis stress post-vacacional, un tema para poneros las pilas. Fuego y fuerza pura. La salvaje Etta James y su “I just want make love to you…” . Salvaje al estilo Ballmer.