Relojes, Apple e inversores solidarios

Parece ser que ahora sí. Es el momento. Dentro de la nueva e inteligente estrategia de los gigantes tecnológicos de introducir la tecnología en cualquier elemento que usemos en nuestro día a día, que ya Google ha adoptado con sus gafas, el siguiente dispositivo que va a pasar a ser “I” o sea, conectado a Internet, va a ser el reloj de pulsera que todos nos ponemos por la mañana cada día (yo me lo quito para dormir) y que el viernes por la tarde dejamos (por lo menos en mi caso) para abstraernos en ese auténtico oasis de felicidad en el que se han convertido los fines de semana.

Apple necesita remontar, necesita otro Iphone, otro Ipad, otro dispositivo que le ponga de nuevo en el “top” de lo deseado e innovador. Y que además sea muy rentable. Escalable es la palabra de moda ahora, que significa que se puedan hacer muchos, vender muchos y con mucha rentabilidad. Como ya muchos analistas y cualquiera de ustedes habrá pensado, el negocio de los televisores en el que muchos pensaban que la marca de la manzana iba a invertir, está muy maduro, y se cambia de tele cada mucho tiempo, con lo que no parece un negocio ahora mismo que ayude a romper el mercado tecnológico, sobre todo a nivel de resultados económicos.

Se especula con que el Iwatch (o como se llame) está en marcha, e incluso se afirma que ya hay un equipo de más de 100 personas trabajando en todo el ciclo de vida del relojito de la marca que diseña en San Francisco (pero que ensambla, como todos, en China). Igual tarda un poco en presentarse, pero parece que llegará. No va a ser el primero. Ni siquiera el segundo. Aunque hay que reconocer que si una cosa hace bien la marca que creó Steve Jobs ya hace mucho tiempo, es coger una idea o producto que está en el mercado, transformarlo, hacerlo mejor y convertirlo en revolucionario.

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Llevo ya mucho tiempo queriendo escribir acerca de ese maravilloso concepto que es el crowdfunding, que es un método por el que cualquiera de ustedes puede colaborar para hacer realidad un proyecto o desarrollar un producto de manera individual y solidaria. Es algo así como convertirse en inversor por un día y ayudar a que alguien con un proyecto de cualquier tipo que sea de tu agrado, se lleve a cabo.

La plataforma Kickstarter es una web que Times incluyó como uno de los mejores inventos del 2010, con gente como Jack Dorsey, fundador de Twitter detrás, y que permite apoyar y desarrollar proyectos de casi cualquier tipo. Eso sí, tiene que cumplir ciertas condiciones. El proyecto está publicado y abierto siempre, y hay que poner una fecha límite. Si no se consigue lo que se pide inicialmente en ese plazo, el proyecto no se lleva a cabo. Y Kickstarter no va a devolver nada. ¿Qué se había pensado?

A pesar de todo, y contra lo que usted pueda pensar a priori, el porcentaje de proyectos que salen adelante es moderadamente optimista, cerca de un 44% con más de 200 millones de dólares en más de 20.000 proyectos. Y hay uno de ellos del que últimamente todo el mundo habla.  El proyecto de reloj inteligente Pebble. Este proyecto consiguió que más de 60.000 inversores aportaran cerca de 10 millones de dólares. No dejan de sorprenderme las cifras que se manejan en tecnología.

El Pebble por fin está disponible, y se están sirviendo los primeros pedidos de las 260.000 unidades que se reservaron. Quizás haya sido un problema el aluvión de ventas y reservas que se hicieron, y por eso se ha tardado en fabricar más de la cuenta, pero es un caso de éxito cimentado en la premisa sobre la que se construyó Internet, la comunicación y colaboración de todos los integrantes de la red.

Antes de concluir voy a satisfacer la duda que ahora mismo tendrá. Pero ¿algo ganará Kickstarter, no? Efectivamente, alrededor del 5% de lo recaudado, más cerca de otro 5% que se lleva Amazon por hacerse cargo de los ingresos y colaboraciones. Un negocio redondo. Pero no se quede con esta imagen. Quédese con que la gente participa, colabora y apoya el espíritu emprendedor y a la gente con iniciativa y con buenos proyectos. Casi siempre.

Y para terminar, ya que hemos empezado hablando de relojes, vamos a terminar con una muy buena canción del Coldplay antiguo, de esos buenos temas que Chris Martin escribía aporreando su piano antes de convertirse en un producto más bien repelente aunque, hay que reconocerlo, con  mucho talento. Disfrute de “clocks”.

De usar y tirar

Cada vez estamos más cansados de oír hablar de seguridad, espionaje, información o de tecnológicas que se pliegan y pasan todos nuestros datos a gobiernos sin miramiento ninguno. Snowdens y cia aparecen en los medios recordándonos que hay alguien arriba observándonos y fiscalizándonos.

En este mundo en el que nuestra privacidad cobra cada vez más relevancia, parece que se va extendiendo el uso de mecanismos que protejan nuestras cuentas de correo, bancarias, etc..  de posibles ataques. Estamos hablando de las contraseñas de un solo uso (OTP en inglés), que nos permiten que para acceder a un determinado sitio, las usemos una vez y luego ya no sirvan. Estas contraseñas también suelen tener una vigencia en el tiempo corta como su nombre indica, y evidentemente da igual que alguien nos la pesque por Internet ya que no la va a poder usar.
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Mediante este mecanismo, cualquier tipo de ataque deja de tener peligro. Por ejemplo, un ataque de fuerza bruta, donde se prueban todas las combinaciones con x caracteres hasta dar con la contraseña, no tiene sentido, ya no solo por el coste en tiempo y recursos que conlleva, sino porque no se va a volver a usar la contraseña. Y lo mismo para ataques mas sofisticados, como los de diccionario, donde, basándonos en el hecho de que nosotros, usuarios, solemos coger como password o parte de esta una palabra en nuestro idioma (aviso a navegantes), va probando palabras hasta conseguir “romper” nuestra contraseña buscando en el diccionario de la lengua del sitio al que atacamos.

Hay múltiples maneras de usar este tipo de contraseñas. Desde una tarjeta de coordenadas (típico ejemplo del banco), hasta el envío de ésta por sms a nuestro teléfono. A mí personalmente me gusta mucho la aplicación Google Authenticator, una valiosa herramienta para obligar a las autentificaciones en dos pasos, siempre con una contraseña volátil de segundo nivel, que haga más segura nuestra navegación y acceso a mis cuentas

Quizás el espaldarazo definitivo a este nivel accesorio de seguridad nos lo da la apuesta de las redes sociales por este tipo de seguridad. ¿Quién no se ha dejado nunca su cuenta abierta en un ordenador?.  A pesar de saber que esto puede ser muy peligroso, son incontables los casos donde acudimos a un ordenador que no es el nuestro, entramos a cualquier cuenta y nos olvidamos de cerrar sesión. Estemos atentos, porque esto puede ser bastante peligroso. Como siempre digo las tres premisas que uno siempre tiene que ser presentes son, por este orden, cerrar siempre la sesión, ser conscientes de en qué página estamos (hay que mirar a la barra de direcciones siempre) y trabajar siempre que se pueda bajo protocolo Https, que nos confiere cierta seguridad. Aunque lo principal siempre es tener sentido común y leer (el usuario lee poco).

Facebook ya ofrece en muchos países la posibilidad de darnos una clave de un solo uso para ocasiones en las que no estamos en nuestro terminal. ¿Cómo funciona?. Nosotros le pedimos una OTP vía sms o correo electrónico, y nos proporciona una clave con una validez limitada en uso y tiempo, con lo que si alguien, pasado un tiempo, intenta volver a entrar con nuestra contraseña, no lo conseguirá, ya que habrá caducado. Muy buen servicio que pretende acabar con la peligrosa plaga que se está extendiendo, la de los usurpadores de identidad o Trolls, que pueden hacer verdaderos estragos en redes sociales bajo nuestro nombre y perfil. Me parece una muy buena noticia que debería de extenderse al resto de servicios que diariamente usamos, y que, en un mundo en el que lo normal es que cambiemos de lugar de acceso a nuestras cuentas con regularidad, puede otorgarnos un plus de seguridad muy interesante

Y hablando de seguridad, parece que es lo que faltó a Terence Trent D´arby hace muchos años cuando saco su primer, aclamado y último álbum en 1988. Un disco que me gusta recordar de vez en cuando y que, además de sonar actual pese a sus años, tiene una fuerza increíble. Os dejo con su “kiss and tell”.

¿amigos?¿enemigos?¿socios?

Hay varios términos recurrentes cuando hablamos de tecnología. La primera es la guerra. Parece que emplear vocabulario bélico llama mas la atención de la gente y los términos como batalla, guerra o confrontación, se suceden. También se repite hasta la saciedad la palabra móvil. Tabletas y smartphones han roto el mercado y no hay blog, medio o escaparate que se precie, en el que no se hable del auge de estos cacharros, indispensables para nuestro día a día.
Hay otro factor que también está presente cada día y es el descenso generalizado de las ventas de ordenadores y portátiles, contando con la defunción ya certificada de los notebooks, al que las tabletas se han merendado, aunque  muchos nostálgicos sigan sin ver que el modelo ha cambiado (y cambiará aún más).
Combinando estos tres diferentes términos, aparece la realidad del mercado tecnológico actual, en el que los “causantes” de que cualquiera de estos dispositivos funcionen, los desarrolladores de los cerebros de todos estos dispositivos, están en un momento clave que puede hundir o llevar casi al monopolio a uno de ellos.

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Intel, empresa modélica y paradigma del éxito en tecnología, ve peligrar su modelo de negocio, basado en la fabricación de procesadores para equipos de toda la vida, ya sean portátiles o de sobremesa (incluidos los Mac, claro). De hecho, el mercado esta muy maduro, y se espera que las cifras de ventas de ordenadores desciendan alrededor de un 10%. En este mercado, Intel basa mas del 65% de sus beneficios, con lo que parece que tiene que estar alerta y diversificar.
En el otro lado, una empresa británica llamada Arm, decidió crear otro tipo de procesadores, y se preocupó del consumo de energía. En un momento en el que nadie pensaba en esto, ya que estábamos conectados con nuestro ordenador y no nos preocupaba para nada la electricidad consumida, esta empresa decidió sacrificar prestaciones reduciendo el tamaño y consumo de energía. ¿para qué? Pues hace unos años para dirigirlos a equipos menos potentes y con prestaciones reducidas.Una especie de modelo Low Cost .

Lo que pasó después es que el mundo de la telefonía y dispositivos móviles apareció con una fuerza enorme. Y ahí Arm se comió el mercado. Estamos hablando de que un procesador de Intel es una de las partes más importantes del precio de un ordenador, mientras que el de Arm no supone ni el 10% del precio de un dispositivo. Esa es la virtud del procesador inglés. Esa y su modelo de negocio. Revolucionario y totalmente distinto al de Intel.
La empresa inglesa licencia, no fabrica componentes, y ahí es donde es capaz de reducir costes y maximizar beneficios. Ellos se dedican a diseñar y desarrollar pero cualquier empresa puede fabricar sus procesadores pagando una licencia. Hay tres tipos de licencias que dan mas o menos posibilidades al fabricante, desde fabricarlo tal y como Arm diseña (modelo por procesador), pasando por el modelo POP, el cual utiliza Apple para desarrollar sus procesadores, mejorando o cambiando factores de diseño y competencia, hasta el modelo por plataforma, que permite utilizar los recursos de Arm para estudiar y desarrollar posibles evoluciones.
En el otro extremo, Intel investiga, desarrolla y fabrica, a través de un modelo bastante mas rígido, mas convencional podríamos decir.
Estos dos modelos de negocios podrían ser meras anécdotas, pero ahora mismo, los fabricantes que producen procesadores con tecnología Arm copan el mercado de los procesadores para dispositivos móviles.

Y dentro de esta ¿batalla? ¿guerra? no deja de ser sorprendente que uno de esos fabricantes con licencia Arm que fabrica procesadores para Apple es Samsung. Si, ha leido bien, ese mismo fabricante que ahora mismo lucha encarnizadamente con su cliente por la hegemonía mundial. Con lo que se da la curiosa coincidencia de que son clientes y proveedor. Amigos y enemigos. Tremendo.
La firma de California, evidentemente , no quiere depender del gigante coreano para el desarrollo y fabricación de sus componentes, ya que puede ser peligroso para su distribución, con lo que el otrora líder en la fabricación de procesadores, Intel, está estudiando si pide la licencia a Arm y decide fabricar sus productos. Y usted estará pensando , ¿pero Intel y Arm no son rivales? Si, lo son, pero en este mundillo, como ya queda demostrado, un día se es enemigo, al siguiente amigo, y al siguiente socio.
El problema para el usuario puede venir cuando Intel decida mejorar su chip e intente sacar alguna alternativa al procesador de Arm no compatible y no licenciar su producto. Ahora mismo son arquitecturas diferentes, y eso significa que los programas o desarrollos que funcionan para una plataforma, no sirven para la otra. Y eso si que puede ser peligroso para nosotros, usuarios. Necesitamos soluciones compatibles caiga quien caiga. No dividan el mercado otra vez, por favor. No queremos otra vez Vhs, Beta y V2000. Por cierto ¿usted cual tenía?.

Y para terminar hoy, una canción muy bonita de un grupo que me llegó a ilusionar mucho con su penúltimo álbum, pero que me ha decepcionado con su último trabajo. Esperemos que sea el típico grupo como tantos con una serie de “un disco bueno, otro malo”. Wilco y “you and I”. Preciosa.