El futuro está aquí

Cuanto más leo acerca del proyecto Google Glass, más me sorprende como mi imaginación se deja llevar. Igual es por el niño que llevo dentro, que siempre ha soñado con saber como iba a ser el futuro. Ese futuro ya está aquí. Si, todas las cosas que cuando éramos pequeños pensábamos que se iban a poder hacer en esa nebulosa llamada futuro, están ahora aquí, ya.

Las gafas de Google han sido desarrolladas gracias a un departamento de investigación (Google X lab) en el que entre otras cosas se ha desarrollado también el coche sin conductor de Google. Si, a mi también me viene a la imaginación un laboratorio como el de los cachivaches de Batman, James Bond o los hombres de negro. Brutal.

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Sergey Brin ya sorprendió al mundo hace un año en el Google I/O Summit cuando conecto con tres paracaidistas a punto de saltar de un avión con sus gafas, con un streaming o video online muy logrado. Se había hablado mucho acerca de este proyecto futurista, pero ese día, el CEO de Google demostró que las gafas eran una realidad. Además anunció que se podían hacer reservas para desarrolladores al precio de 1.500$. En los últimos días, y a través de la página del proyecto Google Glass, ya se puede ver cómo son las gafas y lo mas importante, algunas de las cosas que se van a poder hacer con ellas.

Además de su diseño futurista, gracias a testimonios como la gente de Theverge que las ha probado, sabemos que se manejan con el uso de comandos de voz para la mayoría de acciones. Se puede apreciar como todo el grueso del dispositivo está en la patilla izquierda, en la que está la CPU, batería, micrófono, cámara, y el resto de cachivaches necesarios para que funcione. Incluido,también una especie de trackpad o mando para manejarlas con los dedos. Es importante destacar que no lleva 3G, sino que se conectará a Internet por Wifi o por tethering, es decir, a través de los datos de nuestros teléfonos. Todos nos preguntamos cómo se ve. Gracias a un prisma que lleva incorporada la gafa y que, una vez ajustada, proyecta en nuestro iris las imágenes con bastante buena calidad.

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Este dispositivo está pensado, según sus creadores, para dejar a un lado la falta de inmediatez de otros dispositivos como el Smartphone, y, sobre todo, para evitar la abstracción que todos estos dispositivos causan. Ponen el ejemplo del número de gente que pierde un autobús o un metro por estar absorto con su teléfono y su whatsapp o correo. Será prácticamente instantáneo el utilizar un comando de voz como “ok glass take a picture” para que nuestras gafas hagan una foto en el instante o graben video con lo que yo estoy viendo en ese momento.

Surge un problema con todos estos avances y siempre es el mismo, la legislación va mucho más lenta que la tecnología. ¿Que pasa con la privacidad?. Con lo fácil que va a ser captar imágenes y, sobre todo, sin que nadie se entere, Google probablemente se enfrentará a problemas de privacidad. Las gafas no han salido y ya hay establecimientos en estados unidos que han prohibido el uso de las gafas.

Para todas estas cuestiones, prefiero quedarme siempre con lo bueno, con las impresionantes posibilidades que ofrece este dispositivo. Google ya tiene en marcha dos seminarios para desarrolladores para estudiar y promover nuevas ideas que puedan desarrollarse dentro de este proyecto. Ademas hay un hashtag #ifihadglass para que la gente pueda aportar ideas. Me ha resultado fascinante ver algunas ideas que se proponen como la posibilidad de ver sitios históricos como eran antes (como por ejemplo el coliseo romano o la acrópolis), la posibilidad de mostrarle a alguien como hacer primeros auxilios en caso de emergencia, el que el cuerpo de bomberos pueda utilizarlo para cuando estén en acción poder ver las salidas de emergencia de un edificio, o el poder traducir lenguaje de signos.

Lo que está claro es que va a ser un dispositivo a actualizar constantemente por el tremendo potencial que tiene y que va ser desarrollado en un futuro inminente. Ya no es lo que puede hacer ahora, sino todo lo que vamos a poder hacer. Ciencia ficción ya funcionando en nuestros días.

Y como me suena a futuro, a robots, a electrónica pura, ¿Que tal si escuchamos a los Chemical Brothers con Richard Ashcroft? Como me dijo un día Ramón Palomar, da la sensación de estar masticando tornillos. The test. Una auténtica joya. Que la disfrutéis.

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¿dinero contante y sonante?

Parece ser que las sucesivas crisis (las que han venido y las que vendrán) han conseguido que la gente busque alternativas donde guardar su dinero. Asusta, y mucho, que podamos sufrir una “quita” como la que se le planteó a los chipriotas. Buscando alternativas a los depósitos tradicionales, es increíble el espectáculo de volatilidad que está ofreciendo Bitcoin. En tres semanas ha pasado de estar a 147 dólares, a subir a 260, y de ahí volver a caer estrepitosamente a 135. Los fantasmas de toda burbuja anterior están ahí y, dado el carácter ¿extraño?, ¿misterioso? de este proyecto, se me hace fascinante leer todo lo que está aconteciendo en torno a esta divisa digital.

¿Divisa digital? Eso es. Bitcoin nació como proyecto en 2008 por Satoshi Nakamoto. O eso parece, porque nadie sabe a ciencia cierta si el tal Nakamoto era un pseudónimo o un grupo de hackers con, eso sí, conocimientos bastante profundos de criptografía. La idea es, hay que reconocerlo, bastante ingeniosa.

Para empezar, hay que tener claro que un Bitcoin es una moneda, como un Euro o un Dólar. Lo primero que hay que entender es el concepto de dirección bitcoin, que podemos considerar como una matrícula y que podríamos pensar que un número de cuenta bancario (no la cuenta bancaria en sí). Cada matrícula es única y generada por cualquiera de los ordenadores que componen la red bitcoin, y que puede ser el tuyo, el del vecino, el de un amigo que tienes en Madrid, etc…. Exactamente igual que cuando te bajas un archivo de cualquier red p2p como el Emule.  Eso sí, en 2024 se acaba la divisa, pues no podrán haber más de 21 millones de Bitcoins. La idea es que no se generen más direcciones o, lo que es lo mismo, que no se emitan más billetes para prevenir la inflación.

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Mediante dos claves, una pública y una privada, puedo hacer y recibir cualquier tipo de transferencia, eso sí, no de Euros o dólares, sino de Bitcoins. El proceso lo tengo que hacer a través de una aplicación en mi ordenador o en Internet que es quien se encarga de apuntar en mi matrícula que alguien me ha enviado cierta cantidad de bitcoins. El que me ha enviado el dinero habrá firmado esa operación con su clave privada y habrá utilizado mi clave pública como número de cuenta en el que hace un ingreso.

¿Y quién valida o supervisa esta transacción?. Ahí es donde está lo realmente innovador de este sistema. Este movimiento se habrá mandado instantáneamente a todos los ordenadores que componen la red bitcoin, con lo que los componentes de la red, que conocen la dirección pública del receptor y el emisor, van a ser los que reconozcan y validen esta transacción.

Bitcoin además dice que asegura las operaciones de compra/venta, es decir, si no recibo el artículo no se hace efectivo el pago y además asegura que ningún gobierno ni autoridad va a poder meter mano a tus ahorrillos.

A primera vista parece bastante interesante, pero muchos economistas han puesto el grito en el cielo, y la verdad es que leer algunos artículos resulta un poco inquietante. Se habla de lo peligroso que puede ser una divisa sin supervisión y de que  hay muchas transacciones que sirven para lavar dinero negro. Además, no está muy claro dónde va el dinero que a través de webs de cambio de divisas a bitcoins (nunca mediante tarjeta de crédito o paypal) se transforma en bitcoins. La realidad es que ya hay más de diez millones de bitcoins, y que la moneda, que salió a 0,005 euros, ayer mismo estaba a 68.57338716 Euros por cada BTC  y fluctúa sin cesar. No se sabe quién fija el precio, pero si la gente cree en su valor, tendrá futuro¿y si de repente la gente deja de creer?. Terreno pantanoso. Que cada uno tome sus propias conclusiones.

Y como esto es algo etéreo, abstracto, denso y, ¿por qué no decirlo?, un poco oscuro, ¿Qué tal si nos regalamos un tema de los escoceses Glasvegas?. Me encanta su Geraldine. Que lo disfrutéis. Hasta el próximo post.

Yahoo compra Summly. ¿Es posible algo así en España?

Leo en la mayoría de medios como Nick d’Aloisio, adolescente de 17 años vende su app Summly a Yahoo por una suma entre los 20 y los 40 millones de Libras. Casi nada. Su aplicación sirve para acortar las noticias y hacerlas legibles y accesibles desde dispositivos móviles. La idea es muy buena y el algoritmo que acorta y muestra la información, lo hace realmente bien. Sobre todo por estar pensado por alguien con quince años.
Independientemente de que nos sorprenda la noticia, la verdad es que no deja de sorprendernos la cantidad de dinero que mueven todas estas transacciones entre los gigantes tecnológicos y las startups digamos que “elegidas”, compradas casi siempre por cantidades astronómicas.
Como empresario y sufridor tecnológico, no tengo mas remedio que quitarme el sombrero ante un producto y un acontecimiento como este, el sueño de cualquiera que crea un producto y que cree ciegamente en él. De todas maneras, hay que decir también que el entorno hace mucho. Este chico ha sido capaz de encontrar inversores que han confiado en el y que han aportado en algo mas de año y medio de historia, casi 1,3 M€, que no es poco. D’Aloisio, de familia con relaciones y negocios en bolsa e inversiones, ha sido capaz de conseguir despertar el interes de fondos de inversión asiáticos y famosos como Yoko Ono, Ashton Kutcher o el cómico ingles Stephen Fry, al que podemos ver en este video promocional de Summly.
Queda demostrado pues, que aparte del talento tecnológico, hace falta talento para saber relacionarse y conseguir captar la atención de gente que ponga dinero en tu negocio.
Tendemos a pensar que estas cosas no pasan en España, pero me gustaría romper una lanza en favor de emprendedores españoles que han conseguido triunfar en el mundo de la tecnología y las empresas, y que mucha gente desconoce. Parece que es un mal endémico el pensar que aquí no sabemos producir tecnología ni, por supuesto, venderla.
Social Point por ejemplo, es una compañía de Barcelona que se ha convertido en la quinta empresa del mundo en juegos para Facebook, y ha conseguido levantar en rondas de financiación sucesivas, una buena cantidad de euros. Y no ha salido en los periódicos. Es verdad que, de momento no la ha comprado nadie, pero mejor para ellos que han conseguido, con veintipocos años, crear, dirigir y gestionar una empresa de éxito.
No se nos pueden olvidar nombres realmente importantes en la industria del software como Pau Garcia Mila, creador del primer escritorio en la nube Eyeos, proveedor en exclusiva de IBM y su familia de servidores. Y además, creada con alrededor de 18 años. Casi nada. O Eduardo Manchon, creador del famoso software de fotografías georeferenciadss Panoramio, a quien tuve la suerte de ver en una conferencia memorable en la UPV, en la que contaba cómo pasaron olimpicamente del tema cuando Google intentó contactar con ellos porque pensaban que era Spam. Eduardo y su compañero Joaquin, acabaron trabajando con su equipo en la famosa sede de Google.

Me gustaría también destacar al creador de Softonic, Tomás Diago, que empezando en 1997, e intentando hacer un portal en español que ya existía en Ingles, ha conseguido ser la primera web de descargas gratuitas del mundo, caramelo muy apetecible por fondos de inversión.
En España hay talento, y de verdad. Otra cosa es que los entornos, tanto educativo y universitario, como económico y de inversiones, dejen mucho que desear. Pero hay empresas que han triunfado, han encontrado su modelo de negocio, y perduran. Auténticos referentes en tecnología. A ver si alguien se da cuenta y potencia, ayuda, asocia, reune y premia esta cultura. Parece difícil pero ¿por qué perder la esperanza?.
Y en lugar de buscar alguna canción rompedora, he optado por un tema sugerente, estimulante, para pensar. Atmósfera densa, bonita, cargada por Band of Horses.
Factory es un tema que me hace pensar mucho siempre que lo oigo. Espero que os pase lo mismo.

¿Otra actualización más?

Hace unas pocas semanas se alertaba al usuario de que Java, que es un lenguaje de programación que se usa para confeccionar páginas webs o partes de ellas, anunciaba su enésimo problema crítico de seguridad. En la misma web en la que se daba la noticia, se avisaba de que lo mejor era deshabilitar el plugin de java en el navegador y actualizar. ¿El plugin? ¿Deshabilitar? ¿Actualizar?

Lamentablemente, en la mayoría de sitios webs en los que se avisa de estos problemas, se copia el anuncio del fabricante, en este caso Java, y se cuelga…..y que el cibertarugo de turno se apañe. Como hemos repetido en multitud de ocasiones en este blog, la gente normal, de a pie, no tiene ni idea de lo que le están diciendo, y menos utilizando palabras que muchos de nosotros hemos oído, pero que ni siquiera sabemos qué son realmente. Por fortuna, existen páginas webs en España que se ocupan de trasladarnos y mostrarnos esa información a todos los niveles, desde generales a soldados rasos. Gracias a la labor de divulgación de programas como COPE3D e Inteco, podemos enterarnos casi diariamente de los problemas de seguridad que casi diariamente surgen.

Como característica común, lo que leemos casi siempre cuando cualquier problema grave de seguridad acontece, es que hay que actualizar. El que mas y el que menos ya está acostumbrado a descargarse diariamente cientos de actualizaciones para la mayoría de dispositivos que dispone, el teléfono, la tableta, su ordenador doméstico y…casi la lavadora de casa.

Leía el otro día en el gadgetoblog cómo Ángel Jimenez se preguntaba hasta cuándo va a durar este martilleo incesante de descargas y actualizaciones. La respuesta creo que es …..hasta siempre. Los que trabajamos o convivimos con el desarrollo de tecnología, sabemos lo que es preparar un producto para que funcione y no falle. Se programa, se testea, se reprograma, se testea, se certifica y finalmente se instala en el ordenador del cliente para que trabaje finalmente. ¿y ya está?. No, siempre suelen surgir detalles que falta limar, pero en un entorno estable, lo normal es que en un periodo relativamente corto, el desarrollo funcione bien.

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El problema realmente es ese, el entorno. Con sistemas operativos que cambian casi diariamente, con utilidades que comparten la mayoría de programas o con nuevas descargas de navegadores cada semana, es sencillamente imposible mantener estable una aplicación sin actualizarla.

Un ejemplo fácil: Si desde la aplicación que programo en Internet puedo interaccionar con redes sociales, y las redes sociales cambian cada poco tiempo (aquí una infografía de las veces que ha cambiado Facebook de aspecto en su historia), tengo que cambiar mi aplicación cada vez. O si mi aplicación utiliza algo de Java para mostrar una pantalla, y Java se actualiza, deberé de adecuar mi programa a este cambio.

En un mundo en el que cada vez queremos que nuestras aplicaciones sean más comunes entre sí, en el que quiero hacer una foto y enviarla por correo, luego pasarla a Instagram, luego Twitearla, y finalmente colgarla en mi muro de Facebook, la interdependencia y lo rápido que se mueve este mundo, hacen absolutamente necesario el actualizar. Internet ha sido uno de los grandes inventos de la historia, pero el estar en un entorno abierto y totalmente dinámico, tiene como resultado que cada dos por tres tengamos que permitir que se actualicen las aplicaciones de nuestros dispositivos. Uno de los grandes éxitos de Steve Jobs y su Iphone, es que permite la actualización de sus sistemas operativos a la última versión en la mayoría de dispositivos antiguos que tenemosCrecer y mejorar implican actualizarse. Por desgracia, parece que no hay otro camino.

Y hablando de actualizaciones, una de las más imponentes de la historia. Del eléctrico y exitoso disco OK Computer al electrónico KidA. Thom Yorke en estado puro en directo en Montreaux con mi sintonía del programa Abierto A mediodía de Ramón Palomar.“The national anthem”