¿Cambiar el modelo educativo? Imposible

 ¿Cuántas veces oiría Eben Upton, creador de la fundación Rapsberry Pi, esta frase?. En la universidad de Cambridge, en 2009, viendo como el número de estudiantes de informática se desplomaba año tras año, decidieron tomar cartas en el asunto. En un ejercicio de lucidez envidiable, decidieron que había que estimular a los jóvenes, a los niños, a que trastearan con sus ordenadores como lo hacíamos nosotros en los 80 con Spectrums y Commodores(¿quien no recuerda la revista Microhobby?). El problema es que sobran usuarios pero faltan creadores.

Con una visión de futuro increíble, la fundación Rapsberry Pi decidió ponerse a trabajar para conseguir crear un ordenador del tamaño de un Smartphone y con las características básicas para que éste funcionara. Se creó así el ordenador que lleva el nombre de la fundación, el Rapsberry Pi, con tarjeta gráfica, 512mb de ram, ranura usb para teclado y ratón, o entrada miniJack para poder oír sonido. ¿El precio? Unos 30 euros la versión más cara (sólo se diferencia de la básica en la ranura para conectarse a una red). Un ordenador con un procesador con características parecidas a un Smartphone de gama baja o media, sin disco duro (lleva una tarjeta SD), con un sistema operativo gratuito derivado de Linux y conectado a la electricidad mediante un cable mini usb como el de la mayoría de teléfonos móviles. O con cuatro pilas, que también está preparado para ellas. ¿Muy sofisticado?. No, al contrario. Lo que se ha pretendido con el lanzamiento de este mini-pc es que la gente que se gaste menos de 30 euros en él, se pelee, trastee, programe, invente, es decir que estimule y haga trabajar a su cerebro.  ¿Puedo romper algo?. Puede, pero….es tan barato.

rapsberry

Con más de un millón de unidades vendidas en alrededor de un año, la fundación ha conseguido una resonancia y un éxito tremendo hasta el punto de que el rapsberry pi se ha convertido en algo común en las escuelas británicas. Es verdad que más en las privadas que en  las públicas, pero todo se andará. Ahora mismo Google, viendo el potencial del proyecto acaba de donar un millón de euros para dotar a las escuelas del reino unido de 15.000 miniordenadores más. Y Google no estimula nada que no crea que va a funcionar (aunque es verdad que a veces se equivoca).

Por si fuera poco este éxito de ventas, algo no buscado desde la fundación, la asignatura de informática se ha convertido en una asignatura troncal en el plan de estudios del Reino Unido. Esto sí que es importante. A la altura dela biología, la física o la química. Por fin alguien se ha dado cuenta de que la tecnología informática, su investigación y estudio, han de estar a la altura de cualquiera de las otras asignaturas, ya que su uso, aplicación e implementación, están en nuestro día a día como lo están el resto de asignaturas que he nombrado. Gran iniciativa nacida en el entorno (otra vez) universitario de un país. Enhorabuena Rapsberry Pi.

¿Y qué tal un cielo perfecto, azul intenso, en estos días de nubarrones y malos presagios?. Robert Smith junto con Junkie XL, una mezcla extraña para un tema inquietante y extraño pero que me gusta. Me gusta mucho. “ A perfect blue sky”

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¿Un toque de modernidad?

Una empresa española acaba de lanzar una pulsera para que si encuentras un niño perdido, escanees un código QR en su pulsera y puedas localizar al padre o responsable del menor. La iniciativa es buena, pero ¿Cuántos de nosotros sabemos qué hacer cuando vemos un código de estas características? ¿Un código qué?.

La codificación QR es un invento con bastante trayectoria a sus espaldas, alrededor de 20 años, que se creó en Japón para ayudar a Toyota a organizar su logística y almacén. Permite almacenar dentro de un código de dos dimensiones casi 4.100 caracteres. Mucho contenido con respecto a otro tipo de códigos como los que podemos ver diariamente en todo tipo de establecimientos. Su gran capacidad de almacenamiento, rapidez de lectura (Quick Response) y, sobre todo, que es libre (si, es gratuito), hicieron extenderse con rapidez este sistema, sobre todo en los países asiáticos.

Hay unas cuantas campañas exitosas sobre todo en Japón y Corea que usaron QR como estrategia de márketing. Tesco, gran cadena de supermercados a nivel mundial, consiguió incrementar sus ventas considerablemente poniendo puestos en la calle con fotos de productos, de tal manera que al lado, habían códigos QR para que la gente pudiera comprar con un simple escaneo. Asimismo, hay iniciativas bastante interesantes de Missing Children para concienciar y ayudar a la gente en la búsqueda de niños desaparecidos. El concepto es sencillo. Pongo fotos de niños junto con su código QR al lado para que si alguna cara me es familiar, tenga inmediatamente en mi teléfono los datos del desaparecido. Muy buena iniciativa.

A pesar de todo esto, hay varios factores que han influido en que sea una tecnología que, bajo mi punto de vista, está en declive. Para empezar, el usuario debe de saber que es un código y que necesita (en la mayoría de casos) una aplicación para poder leerlo. Es verdad que con la aparición del Smartphone, ya no hacen falta lectores especiales, y habitualmente, las aplicaciones son gratuitas, eso sí, y permite también generarlos fácilmente.

Otro aspecto, incluso un poco deprimente, es el toque de modernidad que se le ha querido dar a este tipo de codificación. Es conocido que en numerosas ferias o eventos, algunas empresas utilizan el código QR para hacer referencia a su página web….pero no puedes leer la dirección de página web en ningún otro sitio….tremendo. Un puñetazo a la barriga de cualquier ley del marketing.

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La auténtica puntilla a esta tecnología ha sido la decisión de Google de dejar de utilizar los códigos QR para la geolocalizacion en Google Places, su sitio de reputación online. La idea era que el usuario fuera a un negocio y que escaneando ese código comunicara a Google su posición y opinión.

La realidad es que tras enviar casi 100.000 etiquetas QR a distintos negocios en USA, Google se ha dado cuenta de que su uso ha sido anecdótico. Esto y su apuesta definitiva por el NFC, tecnología que me permite establecer contacto y geolocalizarme acercando el teléfono a un receptor, parece que puede certificar el declive de esta tecnología. Como sabemos la tecnología no corre, vuela. Y parece que no da segundas oportunidades.

Y hablando de codificación QR, me viene a la cabeza un grupo moderno pero con aspecto vintage, antiguo. Huele a tecno, a los ochenta, pero con un toque muy actual. Un gran grupo “Empire of the Sun” cuyo primer disco es una auténtica joya. Y en ese disco destaca sobremanera “We are the people”. Una gran canción de un grupo ¿raro?.